100 universidades

Distribuidas en todo el país y se abrirán en el primer año de gobierno. El presidente electo sigue haciendo anuncios y nombrando responsables de los temas a cien días de que asuma la mayor responsabilidad política de nuestro país.

 

Quien tiene dudas de la necesidad de incrementar de manera contundente la oferta de educación superior en nuestro país. En el contexto de los países miembros de la OCDE, México tiene el menor porcentaje de eficiencia terminal, nadie puede rebatir la necesidad de incrementar los promedios de escolaridad en el país y sin embargo no es un tema que se pueda atender sin un adecuado ejercicio de planeación que reconozca diagnósticos actualizados, costos, modelos educativos, participación de la comunidad educativa del país, visión prospectiva y un claro modelo de evaluación, por aspirar a lo elemental.

 

¿Que perfiles curriculares, que carreras, que orientación tendrán esas 100 universidades  que anuncia el presidente electo?

 

En una razón simple cada estado del país tendrá, de ser sería y responsable la afirmación, tres nuevas universidades públicas.

 

Por qué habría de ser ociosa la pregunta: ¿de dónde va a salir el dinero?  Para sostener 100 nuevas universidades?

 

Por ahora todo el sistema educativo de universidades públicas tiene problemas para resolver las prestaciones, especialmente  las pensiones de sus trabajadores, académicos y administrativos. Tendrá interés el presidente electo de escuchar a los miembros de las organizaciones gremiales de universidades públicas y privadas del país, a los gremios de los sistemas politécnicos y tecnológicos, de los sistemas de investigación del  país.  Sugiero, de manera modesta; sería bueno oír a quienes ya tiene esas responsabilidades para madurar sus criterios y ya dejar se auto nombrarse el referente de la realidad nacional.  A menos que a los gremios de rectores  o les interese hablar sobre el tema, no crean que el presidente electo está hablando en serio o simplemente están esperando que se dé el “Frentazo” solo. 

 

 

 

Hay un antecedente en la intención del presidente electo, cuando fue jefe de gobierno del DF abrió la universidad autónoma de la Ciudad de México, en el 2001, 17 años después es la institución de educación superior pública más cara en el país no solo por el costo directo 72000 (setenta y dos mil pesos por alumno por año)   También por el bajísimo porcentaje de egresado titulados y por los altos índices de deserción de sus inscritos. Será que siendo ahora presidente electo se puede permitir un ensayo fallido multiplicado por cien… 

 

En el país existen unas 3400 universidades privadas de todos los perfiles., de las cuales sólo 120 pueden mostrar que hacen un esfuerzo de acreditación de sus estudios y certifican la calidad de su oferta educativa. Es decir, han sido evaluadas, entre las demás seguramente hay quienes responsablemente hace; un esfuerzo admirable de procesos de mejora y asumen sus debilidades. La mayor cantidad, casi tres mil siguen en el status descalificante de universidades “patito”.  

 

Abrir 100 universidades en el primer años de gobierno, sin planeación, sin diagnósticos, sin visión de la oferta educativa, sin innovación para impactar en los nuevos perfiles que demandan los jóvenes para su desarrollo y mejora en la negociación de las ofertas de trabajo, se parece mucho a los negocios patito, que por cierto tiene mucho que ver con funcionarios gubernamentales que gozan de privilegios para  obtener registros y autorizaciones para poner universidades en las cocheras de sus casas o locales comerciales. También ofrecen inscripciones sin costo, terminar en poco tiempo, pasar las materias sin estudiar, obtener títulos sin esfuerzo.

 

En la educación de la juventud mexicana no se puede ser tan poco serio. 

Bienvenida la educación para nuestro país. 

 

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

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