300 familias damnificadas en Chiapas no reciben apoyo (crónica)

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    Jiquipilas, Chiapas (chiapasparalelo). La comunidad Cuauhtémoc en el municipio de Jiquipilas queda a una hora de la cabecera municipal, la mayor parte del camino es de terracería. En ese lugar, donde se vive de la siembra del cacahuate y maíz, hay alrededor de 300 familias afectadas con el sismo de 8.2 registrado el pasado jueves 07 de Septiembre.

    Las familias damnificadas, que llevan ocho días durmiendo en la intemperie porque sus casas se derrumbaron por completo o presentan cuarteaduras graves, no han recibido ninguna clase de apoyo por parte de las autoridades.

    Los únicos que han llegado a la comunidad a dejar despensas y ropa son grupos ciudadanos, que lo hacen por sus propios medios.

    No hay vivienda en Cuauhtémoc que no esté marcada en alguna parte con la letra “A”, lo que significa que tuvo algún tipo de afectación, fue lo único que llegaron hacer el personal de protección civil a unos días de haber ocurrido el sismo.

    En la comunidad de Lázaro Cárdenas municipio de Cintalapa la situación también es difícil. Cientos de familias quedaron afectadas con el sismo y tampoco han recibido ayuda.

    El silencio de Cuahtémoc

    La comunidad está silenciosa. Pocas personas andan en las calles, la mayoría se concentra en sus propios patios, los cuales se han convertido, desde el día del sismo, en sus viviendas, ahí han acondicionado con bolsas de plástico, pedazos de lona y tela, lugares para pasar la noche. Los dos primero días después del sismo un centenar de personas durmieron bajo el domo de la cancha principal de la comunidad, después –dicen ellos mismos- “agarramos valor para regresar a nuestra casa”.

    En toda la comunidad no se observa un solo elemento de protección civil, militares o autoridad alguna. Las únicas personas que han venido a dejar ayuda a la comunidad son grupos ciudadanos de Tapachula, San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez, que se organizan por su cuenta para ir a apoyar a las personas damnificadas.

    Desde la entrada de la comunidad se empiezan a ver las casas afectadas, pero los mismo pobladores dicen que a ellos les fue mal, pero que hay personas que les fue peor, y mandan la ayuda para allá. “Vayan al barrio de Tuxtla Chico, ahí la gente está más jodida porque a todos se les cayó su casa”.

    Lo cual es cierto, en el barrio Tuxtla Chico son pocas las casas que están de píe. La mayoría se cayeron.

    El albergue familiar

    En el patio de una casa se observan a varias familias, que están alrededor de una mesa con pan y un horno. Reciben las despensas y la ropa que les lleva un grupo de mujeres de Tuxtla Gutiérrez, pero también las invita a sentarse con ellos, a compartir el pan que está saliendo del horno, su generosidad llega al grado de no dejarlas ir sin que cada una lleve una bolsa con panes.

    El horno, de donde sale el pan, es lo único que quedó de pie de la cocina de la casa. Todo lo demás se derrumbó. “Qué bueno que al menos quedó el horno para poder hacer el pan y ganar algo”, mencionan.

    La familia Rios es numerosa. Antes del 07 de Septiembre, cada uno de los hijos de la familia que viven en la comunidad –cuatro- tenían su casa, pero el sismo los dejó, literalmente, en la calle. “Aquí lo convertimos en albergue familiar” dice uno de los integrantes de la familia bromeando un poco con la tragedia.

    La historia de la familia Rios se repite en cada cuadra, las familias están hacinadas en las pocas casas que no se derrumbaron o durmiendo en sus propios patios.

    Los partidos políticos no se aparecen

    A Celín Espinosa su casa se le derrumbó. Ahora vive en el patio con su esposa y su hijo. Los tres, dice sin que le pregunten, votaron por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en las dos últimas elecciones, pero ahora “ni a pararse han venido” dice don Celín, quien trae puesta una playera con el nombre del alcalde de Tuxtla, Fernando Castellanos.

    A Cuahtémoc, donde hay algunas bardas pintadas con los nombres de candidatos del proceso electoral pasado,  no ha llegado ningún político. “Hay van a venir cuando quieran el voto porque así son esos”.

    El sismo también le enseñó a la población de Cuahtémoc que se tienen unos a los otros. Lo primero que hicieron los habitantes de la comunidad después de ver cómo estaba su familia y sus viviendas es ir a ver a sus vecinos, ver si alguna persona había quedado atrapada para  auxiliarla.

    La ayuda en este lugar sigue siendo urgente. No solo de parte de la ciudadanía, sino de quienes no se han llegado a parar a la comunidad: las autoridades de gobierno. En algo coinciden los habitantes de este poblado y parecen decirlo en serio: “Los que no vienen ahorita, que ni vengan el próximo año a pedir nuestro voto porque con las tejas que se cayeron de las casas los vamos a sacar”.

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