¡Algún día se atenderán! Espero que no sea demasiado tarde…

Entre el 6 y 7 de abril se convocó a la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra, el futuro del trabajo global. Es difícil tener un tema más actual para la humanidad entera. Sin duda que para algunos países el tema es más urgente y para algunos otros la mayor desgracia es que sus gobiernos no tengan el tema como una de sus prioridades de estado.

La convocatoria del director de la OIT, Guy Rider fue enfocada sobre cuatro grandes temas, cuatro sesiones: trabajo y sociedad, trabajo decente para todos, organización del trabajo y producción y gobernanza del trabajo. Quizá el tema central es la mesa especial: cómo perciben los jóvenes el futuro del trabajo y cómo será su contribución.

Un valor especial tienen las encuestas de percepción cuando sus estructuras metodológicas ofrecen la confianza de estar describiendo la realidad y son el insumo principal para construir políticas de estado, políticas públicas con las que se puede atender las necesidades de crecimiento de las sociedades, especialmente las sociedades emergentes, no es suficiente afirmar que uno de los dos asuntos que mayormente ocupan y preocupan a la sociedad mexicana es la seguridad ( de ese tema hemos escrito en varias ocasiones ) el segundo en el empleo.

Es innegable que el futuro del trabajo como lo perciben los jóvenes tiene matices y definiciones que deberían tenernos ocupados en modificaciones estructurales de nuestra economía, de la generación de tecnologías y de visiones renovadas si es que queremos encontrarnos con las oportunidades de crecimiento económico como nación.

En la estructura del trabajo ya estamos viendo cómo se presentan a velocidad cambios profundos derivados de variaciones demográficas, del cambio climático, de la innovación tecnológica, de los nuevos perfiles de pobreza y de prosperidad, de la creciente desigualdad social, del estancamiento económico, de la naturaleza cambiante del empleo y de la migración. Ocho factores que sin propósitos reduccionistas podrían facilitar la comprensión de las dimensiones que tiene este gran problema.

Uno de los factores que más han deteriorado la estructura laboral está en la política del gasto social que generan los tres órdenes de gobierno, es irreversible el daño que se provoca con la generación de empleos asociados a la perversidad de una filiación política donde se ve sólo el impacto inmediato de la preferencia electoral, es decir, solo el resultado de la manipulación de una necesidad de sobrevivencia, políticas del más nefasto “paternalismo gubernamental” que no producen estructuras económicas, no enseñan a pescar y son uno de los ámbitos de mayor corrupción.

Sin embargo estamos ante nuevas formas de relación de empleo: difuso, atípico. Además de las tecnologías de información y la economía digital se han dado forma a nuevos modelos de producción y empleo: como la economía basada en demanda ( gigeconomy) la subcontratación masiva voluntaria ( crowdsourcing ), teletrabajo, trabajo móvil , por referirnos a prácticas cada vez más comunes y al mismo tiempo las estructuras laborales y lo anquilosado de las políticas públicas en materia de empleo están produciendo una tensa relación entre la versatilidad de la estructura laboral y la posibilidad de absorber al mundo del trabajo la fuerza laboral que representan nuevas generaciones.. Que ven con frustración la falta de oportunidades.

Estos contrastes han hecho que crezca la informalidad, que baje la calidad del empleo, que no mejoren los salarios reales, que tengamos un desempleo juvenil con mayores dosis de incertidumbre por futuras acciones del gobierno de Estados Unidos y al mismo tiempo se tenga que prever que se genere desempleo tecnológico por no tener generaciones capaces de lidiar con máquinas inteligentes…

Mientras el gobierno mexicano se ocupa solo de la parte de justicia laboral y no tiene como prioridad el crecimiento de la oferta laboral y los gobernadores se siguen paseando por Estados Unidos con discursos de hipócrita solidaridad, la estructura laboral sigue deteriorándose y creciendo las cifras de la economía informal. Es decir, este sexenio ya no fue la oportunidad de crecer económicamente, los pronósticos de crecimiento de este año solo llegarán, en el mejor de los casos a crecimiento del 1%.

¿Y qué le vamos a hacer a una estructura política erosionada por la corrupción hasta la médula, servidores públicos mediocres y la única vía de acceso al poder político, la de los partidos, sin modelo programático, con liderazgos corruptos y vacíos de propuestas con visión

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

 

José Gerardo Mosqueda Martínez,

Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato 

presidente@iapguanajuato.org, gmg@gerardomosqueda.com.mx

 

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