Brigada de polícia militar en Gto. ¿Futuro?

El Presidente de la República inauguró con Gobernador del Estado, el pasado lunes 9, en Irapuato, cuartel de Brigada de Policía Militar en XII Zona Militar, esfuerzo de tres órdenes de gobierno, particularmente financiero desde lo local .

Tuve oportunidad de atestiguar meses atrás despliegue de Brigada por territorio guanajuatense con propósitos de complementar esfuerzos de autoridades civiles locales para recuperarnos paz y tranquilidad ciudadanas.

Autoridades locales siguen pretextando que en tanto no se reforme constitución no pueden garantizar nada a los ciudadanos. Solo los militares no tienen ese pretexto. La coordinación entre cuerpos policiales de tres órdenes de gobierno y militares ha sido harto difícil, para no decir imposible.

Se tienen desconfianza entre sí los cuerpos municipales con locales y entre éstos y federales.

Ciudadanía en medio, indefensa. Alfonso Durazo, futuro Secretario de Seguridad Pública de López Obrador, ha declarado que en tres años saldrá el Ejército de tareas de seguridad pública.

Son muchas las promesas de López Obrador que son de imposible cumplimiento, y otras, como la desaparición del Estado Mayor Presidencial, de implementarse, estarán sujetas a distintas tensiones. Conozco al futuro secretario y no tiene experiencia o conocimiento alguno en temas de seguridad; fue secretario particular del candidato Luis Donaldo Colosio y del Presidente Fox; de ambas tareas no se tiene gratos recuerdos.

También ha trascendido que Gral. Felipe Gurrola Ramírez, inspector y contralor del Ejército y Fuerza Aérea nacionales, y quien fue Comandante de la XII Región Militar, en Irapuato, es candidateado según cuenta privada de redes sociales, para próximo Secretario de la Defensa Nacional. Se sabe que plana mayor del Ejército -no más de 6 mandos según tradición-, propone terna.

Hoy hay cuatro nombres, incluyendo General Gurrola. La vigente redacción del Art. 21 constitucional exige que instituciones de seguridad pública sean de carácter civil. Ello define que nuestra institución castrense solo de manera excepcional, temporal, complementaria o subsidiaria, pueda colaborar en tareas de seguridad, si lo dispone el Presidente de la República, y en términos de la Ley de Seguridad Interior recién promulgada; e implica labores de inteligencia, auxiliar a los estados en caso de conflictos internos que rebasen su capacidad, entre otras.

La misma disposición constitucional concibe la seguridad pública o ciudadana en cuatro componentes: prevención de violencias y delitos, investigación de los delitos, imposición de sanciones y rehabilitación de quienes compurgaron penas. Y establece en dicha materia corresponsabilidad de tres órdenes de gobierno.

De los retos mayores a futuro inmediato será hacer competente al ámbito municipal, a cargo de ayuntamientos, para que logren cuerpos policiales capaces no solo de prever conductas antisociales con participación social, sino sobre todo de recibir denuncias ciudadanas, investigar y hacer inteligencia desde lo municipal, para en su caso, bajo la conducción de un agente del ministerio público, aportar a carpetas de investigación susceptibles de judicializarse.

También la Constitución determina existencia de dos instituciones nacionales diferentes, el Ejército y la Guardia Nacional. Es fundamental entender distinción entre disciplina militar (su formación para fines propios de las fuerzas armadas -son permanentes, profesionales, listas para defensa de interés de la Patria-), de la Guardia Nacional, abierta para civiles que quieran integrarse, con disciplina diferente a la militar, y conformada por Estados, aún no reglamentada y a la que se ha referido el Presidente recién electo sin debida precisión pues manifestó la conformará con militares que están formados para otros fines.

Al concebir Platón la justicia en la polis -hoy Estado-, enseñó que principio que la guía es el de división del trabajo, la especialización de funciones. Partió de definición que Simónides dió de justicia: “dar a cada uno lo que le conviene”.

Y como la naturaleza ha diferenciado los caracteres, y capacitado a cada uno para distintas funciones, Platón reconoce tres de éstas: el gobierno, la guerra y la actividad económica, agrícola o industrial (desprecia intermediarios, el comercio) y concibe por tanto tres clases: gobernantes, defensores y, labradores y artesanos. Y que cada uno haga lo suyo, según su función o clase; sin entrometerse en los asuntos de los demás.

Justicia platónica. Así, el Estado ha de ser prudente, valeroso, temperante y justo. Tenemos por primera vez las cuatro virtudes cardinales: prudencia, templanza, fortaleza y justicia. Prudencia en política es sabiduría en gobernantes de la ciudad.

De clase militar es propia la fortaleza o valentía (medio entre la temeridad y la cobardía; modera miedos y osadías); las fuerzas armadas cumplen su misión cuanto más apolíticas sean, entre más se atengan a su cometido de velar por seguridad interior y exterior de la nación.

Valor, coraje y obediencia al gobernante quien encarne sabiduría política. Y para gobernantes y gobernados exige templanza: ser dueño de sí mismo. Y la Justicia, resultante de que todos hagan lo suyo.

Reto aquí y ahora. Donde sólo el Ejército Nacional no pone pretextos para esforzarse en dar resultados. La llegada de AMLO a la presidencia genera múltiples preguntas sobre el futuro del Ejército, incluyendo su rol en materias de seguridad pública o ciudadan. Esperemos pronto pasar de la incertidumbre a certidumbres, de preguntas a respuestas.

Como ciudadanos nos corresponde preguntar, exigir respuestas, y si éstas no son pertinentes, cuestionarlas y buscar las rectificaciones pertinentes para llegar a buen puerto, todos juntos y a tiempo.

image_print

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor escribe tu comentario.
Please enter your name here