Callejón de La Musa

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Autoridades y permisionarios o concesionarios del servicio de transporte público de pasajeros en Silao y en Guanajuato capital han hecho despliegue en las últimas semanas, de una estrategia evidentemente enfocada a permear socialmente -o vendernos- la necesidad de un aumento a las tarifas del pasaje, en uno de los peores momentos de credibilidad para los gobiernos, harta la ciudadanía de corruptelas, ineficiencia e incumplimento de compromisos.

En el caso de Guanajuato capital, los concesionarios han salido a contarnos la historia de las llantas chinas que necesitan comprar porque ya no les alcanza para más.

En Silao, es nada menos que el propio presidente municipal Juan Antonio Morales Maciel quien, anticipándose al proceso que reglamentariamente pasa por manos del pleno del Ayuntamiento y a la decisión plenaria de éste, da el apunte del cuasi obligatorio incremento.

Que hace ya años que no se autoriza un aumento; que el servicio pasa por una crisis por falta de financiamiento… estos contextos (o pretextos) pueden parecer válidos para dar la razón a dueños de líneas de autobuses y a autoridades que los acompañan.

Pero, ¿y los compromisos que hicieron los permisionarios cuando se les aprobó el aumento anterior, y el penúltimo, y el otro?: renovación de unidades, choferes uniformados, capacitación, cumplimiento de los horarios, respeto de los espacios para la paradas y de la circulación vehicular fluida, y el largo etcétera que siempre llena una hoja de buenas intenciones que generalmente vemos olvidadas a los pocos días de que los gobiernos dan luz verde al incremento del pasaje.

Cuentos chinos.

Periodista en Guanajuato y la región del Bajío. Corresponsal del semanario Proceso. Integrante de la Red Nacional de Periodistas.

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