Callejón de La Musa

Con cajas destempladas

Una expresión de la vieja usanza que no podría caber mejor en la realidad de miles de guanajuatenses que han visto, vieron y verán diluirse en los barriles sin fondo de varias cajas de ahorro, cajas populares, sociedades de ahorro…sus ahorros.

Difícil redondear la cifra de personas de todas edades, tamaños, poderes adquisitivos, profesiones, tan diversas como las cantidades de sus ahorros y el monto de los propósitos que pretendían destinar a los mismos, depositados en Acremex, 30 de agosto, o en las cajas Progresa, Popular Independencia, Estación Joaquín, Dinámica, Popular Santa Cruz, lista a la que ahora se suma Nueva Alianza en Irapuato.

Miles de guanajuatenses, jubilados, profesionistas en activo, empleados de gobierno, comerciantes informales o independientes, desempleados, han creído en estos esquemas, en las condiciones ofertadas, siempre aparentemente ventajosas en comparación con las bancarias, en la seguridad de mantener a salvo su dinero, en la posibilidad de conseguir créditos también sin pasar o evadiendo las imposibilidades infinitas con las que responden en las instituciones bancarias y sus números indescifrables e inaccesibles.

Hemos creído.

Soy socia de una de las tantas cajas que en Guanajuato, como ocurrió en otros rumbos del país, se declararon en quiebra o fueron obligadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores a cerrar cuando no pasaron la evaluación que les fue aplicada, o no reformaron sus esquemas de operación para ajustarse a los criterios definidos por la CNBV para continuar abiertas.

Todas estas cajas quedaron insolventes y varias de ellas ni siquiera contaban con un seguro de depósito.

En el caso de Acremex, excepcionalmente, se ha manejado la definición de “en consolidación” sólo para eufemísticamente referir a sus socios que será absorbida por otra institución y que se busca resolver el rescate de los ahorros.

La verdad es que ninguna certeza existe para estos miles de socios en cuántos y cuánto de su dinero lograrán rescatar. Al día de hoy lo único que prevalece en el tema de estas sociedades es la especulación y cientos de familias que confiaron, creyeron, se deslumbraron con el panorama especulativo tan tentador y el acceso fácil al crédito.

El Fondo para el fortalecimiento de sociedades de ahorro (Fipago), instancia federal que entra al auxilio ante estos cierres, atiende sólo a aquellos socios que tengan ahorros por menos de 240 mil pesos, a quienes les restituye, denuncia de por medio, dos terceras partes del monto ahorrado, en un tortuoso y largo proceso.

Para mi tranquilidad los magros recursos que quedaron en la caja hoy en el limbo no representan un hoyo desesperanzador en mi historial financiero. Pero pienso, siempre que me asomo a esas oficinas aún abiertas, antes abarrotadas de socios haciendo fila para pagar o cobrar, hoy escenario de la desolación, en esas personas que están ante la expectativa funesta de haberlo perdido todo o casi todo o una gran parte de lo que para el propósito llamamos “los ahorros de una vida” o la jubilación o la liquidación o el plan para el retiro.

Ahora la Procuraduría de Justicia recibe denuncias por el cierre de otra caja, la Nueva Alianza de Irapuato.

Cuatro de las cajas arriba mencionadas contaban con poco más de 10 mil ahorradores en conjunto. Aún no se conoce el número de afectados en el último caso referido. La 30 de agosto agrupaba a miles de socios que en total concentraban ahorros por más de 600 millones de pesos.

Acremex tiene un registro de 30 mil socios.

Miles de socios, miles de pesos, lanzados con cajas destempladas.

Verónica Espinosa

Periodista desde hace más de dos décadas en Guanajuato y la región del Bajío. Corresponsal del semanario Proceso. Integrante de la Red Nacional de Periodistas.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *