Diego Siempre fue el candidato

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Tras varios meses de trabajo a su favor, encabezando todo el gobernador, Miguel Márquez Márquez; el ex Secretario de Desarrollo Social y Humano de Guanajuato, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, se convirtió finalmente en el virtual candidato del PAN al Gobierno del Estado.

En el 2017 quedaron las acusaciones del desvío de recursos y las denuncias ante las instancias federales (PGR), aunque sin duda, serán como piedras en el zapato de una campaña constitucional que se antoja más que desgastada.

El gran reto de Diego no es solamente cicatrizar las heridas azules, sino aclarar las acusaciones que pesan en su designación.

Aunque el PAN no oficializó su “proceso interno”, lo cierto es que sí hubo tal, vivido y sufrido por muchos, que deja un saldo negativo para la militancia, no sólo por las nuevas formas de elegir a los aspirantes, sino por la gran cantidad de heridos que sufren del sabor amargo y seco de la derrota.

Lo peor, es que ningún panista presume la democracia. Casi todos viven una emoción políticamente simulada. Pero no es sólo de Guanajuato. Se trata de una epidemia nacional que neutraliza las convicciones.

La indiferencia podría ser una sentencia lamentable.

Pero quizás el sacrifico en el blanquiazul es válido y necesario. Sólo el tiempo nos demostrará si no fue una equivocación o, en medio de tantas señales, hasta podría tratarse de una estupenda simulación.

Y eso lo tendrá que demostrar, por dignidad, el senador Fernando Torres Graciano, el gran perdedor de la inexistente contienda interna del PAN. Y lo tendrá que hacer no sólo para evidenciar que, ciertamente, no negoció nada para su persona, aunque sí para su grupo político.

Poco a poco sabremos dónde el Senador logró rescatar posiciones para los suyos y quiénes las ocuparán. Poco a poco veremos también hasta dónde logró estirar la liga como para que finalmente se reventara, y sin la candidatura en la mano. Sólo así podríamos evitar un calificativo más lastimoso a su derrota.

Pero mientras sucede esto, el virtual candidato, Diego Sinhué, tendrá que sacudirse el fantasma del dedazo azul. Tendrá que mostrar su liderazgo. Tendrá que inspirar confianza. Tendrá que calificar como el aspirante que convencerá a la nueva generación de guanajuatenses.

Primero, Diego Sinhué tiene la encomienda de sanar a los suyos, léase panistas, después convencer a sus aliados, léase perredistas, y finalmente, conquistar a los electores que participarán en el 2018.

Ya ofreció una gran cantidad de votos que dice aportará a la contienda nacional. También ofreció apertura para el senador Fernando Torres Graciano y se comprometió a fortalecer la unidad de la comunidad panista.

Ahora, el tiempo es su principal enemigo. El PRI no, por supuesto. Y Morena tampoco.

Periodista con más de 19 años de experiencia. Académico en varias Universidades de Guanajuato. Conferencista, colaborador y Columnista.

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