Diferido por necesidad.

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Mientras que en la sucesión de la dirigencia nacional del PAN se alinean los grupos de interés hasta como para llegar a una propuesta de “unidad” encabezada por Ricardo Anaya y haciendo valer sus relaciones con el panismo del norte del país, Javier Corral convoca a la rebelión de la militancia, en Guanajuato crece la incertidumbre, precisamente por la falta de acuerdos, entre los que creen tener el control de la estructura, el padrón de militantes, las cuotas de poder, los operadores (lo que cada quien quiera entender), los “nuevos liderazgos”, los recursos económicos y desde luego; la sucesión en al 2018.

El saldo que dejó la elección directa de un presidente de partido en el PAN, después de perder la elección presidencial, fue el reconocimiento explícito de la lucha de facciones  hacia dentro del partido; grupos que tomaron posiciones con sentido patrimonialista, por decir lo menos. La adopción de rancias prácticas priistas; como la idea de que el poder no se comparte, así que, si Madero ganó las internas, era de esperarse que no compartiera nada con el grupo de calderones y sus aliados, contrastando con la posición negociadora con otros grupo de menos presencia y operación interna en el partido.

El hecho es que Madero ganó y puso a todos los candidatos que quiso, empezando por el mismo. Teniendo el mejor escenario electoral posible, derivado del desprestigio del presidente Peña y sus bienes e inversiones inmobiliarias, de la inseguridad asfixiante que se vive en el país, de la corrupción que ahora es común denominador en los políticos de todos los partidos, del pasmo económico, las violaciones a derechos humanos, las fugas increíbles.. Con los mejores escenarios, el PAN obtuvo los peores resultados de los últimos veinticinco años, los candidatos del grupo en el poder del partido no ganaron.

En Guanajuato el PAN si ganó, pero no precisamente, los candidatos del grupo que controla la dirigencia del, partido, es decir, candidatos de diferentes grupos internos, incluyendo a los de Madero, ganaron su elección,  así que la paternidad de los triunfos del PAN en el estado, es un reclamo desde el gobierno, desde los grupos locales, desde la dirigencia del partido, los que lograron salirse de la férula del grupo que primero quiso poner al magistrado administrativo, luego reelegir al que está, llamar al secretario de gobierno, desanimar al diputado local electo y terminar con el exsenador… ¡Si es que ahí para el tema!, mandan el mensaje a la militancia de que falta tiempo para ponerse de acuerdo, la directiva que se elija será la responsable del proceso electoral del 18 y entonces el interés está en poner al presidente que les facilite la operación con la estructura.

¿Será que nuevamente veremos a los operadores del partido en la denigrante tarea de comprar votos, sólo que ahora con los activos del propio partido? Desde luego, acompañado de un refinado discurso de honestidad, congruencia… Sería bueno no descartar que venga un convocante de la rebelión de la militancia y logre los consensos. Hasta hoy las propuestas son el resultado de los desacuerdos cupulares y la maniobra de empatar la elección interna nacional con la interna estatal fue desechada, más  que resolver un problema de logística, se buscaba encubrir el proceso… Y ya costó la reelección.

Lo de Guanajuato tendrá que ser diferido y el proceso nacional será un factor de influencia definitiva en la sucesión.

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

José Gerardo Mosqueda Martínez,

Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato

presidente@iapguanajuato.org, gmg@gerardomosqueda.com.mx

gerardomosqueda/ mosquedagerardo

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