Don Lorenzo entre retos y generosidad

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Pasaron 98 años pero dudo que alguien se haya acostumbrado a su presencia, hace algunos meses, desayunando en su casa, proponía nuevos proyectos para el consejo de en los medios “A favor de lo mejor”. Con el perfil de un empresario dispuesto al sacrificio partía de la premisa: en la empresa convivimos con colaboradores, no con instrumentos.

Transpiraba métodos para hacer el trabajo en equipos, coordinado, evaluado y siempre construyendo sueños a partir de los resultados que se lograban. Tuve el privilegio de ser considerado su amigo, las dos últimas décadas de su vida y tener conversaciones valiosas, interesantes, con profundidad en los conceptos, es decir, Don Lorenzo siempre tuvo tiempo suficiente para leer, eso lo hacía un hombre excepcionalmente conocedor de la realidad, de la vanguardia en los temas empresariales, de los entornos económicos y políticos, de la desigualdad social de la promoción humana.

Condujo los rumbos de lo que hoy es la empresa panificadora más grande del mundo, siempre reconociendo que solo un trabajo coordinado, donde el empresario está dispuesto a sincronizar los esfuerzos de muchos para lograr el mayor bien, el mejor servicio, la mayor ventaja competitiva.

En la persona de Don Lorenzo se dio una especial combinación de un hombre de fe educada, la aguda inteligencia, la disciplina y la visión… nunca ha dejado de crecer la empresa y refuerza la cultura de ser un generador de oportunidades de ocupación productiva.

Fue un hombre de muchas empresas, económicamente productivas, socialmente responsables, con enfoque diversos, especialmente para sectores vulnerables, gremios empresariales, desarrollo social, desarrollo rural, medios de comunicación, educación, partidos políticos, organizaciones de participación ciudadana, desarrollo de las ciencias aplicadas, salud.

Así que ” sabía por viejo y por diablo” insistente en profundizar en los asuntos que le interesaban generó varias instituciones que aparentemente tendría poco que ver con las actividades de un empresario y sin embargo, siempre con el propósito de hacer el mayor bien en la sociedad mexicana.

Por amor a México nos encontramos con el empresario que arriesga con la convicción de no sacrificar puestos de trabajo; es decir, generando oportunidades y no tener que eliminar uno sólo de los puestos que se habían desarrollado.

En plena confusión de los entornos económicos tanto nacional como internacional, generada por los desatinos del nuevo ignorante presidente de

Estados Unidos hacen falta personas como Lorenzo Servitje que arriesgan pero que generan certidumbre, que saben que lo único realmente valioso en una empresa son las personas que se desempeñan ahí.

Querido Lorenzo Dios ha sido muy generoso contigo y tú has sido generoso con las obras de Dios.
Descansa en paz.
Hasta la próxima PROSPECTIVA.

José Gerardo Mosqueda Martínez,
Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato
presidente@iapguanajuato.org, gmg@gerardomosqueda.com.mx
gerardomosqueda/ mosquedagerardo

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