El nuevo PAN

1.- Las mañas también se aprenden.

En el PAN ya nadie extraña la democracia. Nadie la defiende. Nadie quiere interceder para que aparezca en los discursos. Nadie ni siquiera atiende a la palabra. Es un concepto olvidado, quizás escondido u oculto.

Y con total razón.

El PAN no expresa lo que no vive, bueno, esos dicen. Su convicción es tal, que ahora muchos asumen que se trata de los nuevos tiempos del partido. Y todo por la descepcionante frase del diputado, Éctor Jaime Ramírez Barba, quien defendió el dedazo con la paciencia de su cobijo político.

Desde entonces, hasta el más panista del PAN, puede cambiar de opinión.

Así son los tiempos.

En el nuevo blanquiazul. El nuevo PAN donde impera el dedazo o la designación como dicen ellos. Donde impera la unidad acomodada. La línea marcada desde el palacio de gobierno. El dedazo a chaleco. El estilo dominante, conservador y religioso.

Aquí el que desobedece no sale en la nómina.

La democracia está sepultada. No hay debate interno. No hay jornadas de promoción a nuevos liderazgos. Es un partido que dejó de vivir desde hace algunos años. Y lo peor, murió sin funeral o despedida.

Hace muchos años que los azules se resignaron a los malos arreglos.

No hay ni uno que pueda regresar al sendero correcto. Ese sendero del debate y la vivencia de ser demócrata. Ese camino antiguo donde los acuerdos y la integridad, formaban parte del discurso y el testimonio.

Las evidencias de su descomposición ya son excesivamente evidentes.

2.- Un partido que ha sepultado el debate

No es de hoy, por supuesto. No es de ayer tampoco. Es la suma de 27 años en el poder, que les ha provocado ceguera gubernamental. Una enfermedad cuyas características principales se perciben en la arrogancia, soberbia y demás defectos que todo buen panista desecha.

Pero en medio de tanto “perdido”, ya impera un acuerdo bien orquestado para que llegue el nuevo dirigente estatal del PAN, Román Cifuentes Negrete. Todo sin debate o cuestionamiento. Bajo el escenario de la resignación del dedazo.

Los desgastes para elegir nuevo dirigente fueron parte de la experiencia y, justo ahí, encontraron el blindaje especial para tanta crítica, sobre todo de los especuladores y los especuleros.

Así que, como cobardes de la democracia (al estilo PRI), usaron nuevas “formas” reglamentadas y acordes a la realidad. Así llegó al PAN de Guanajuato, Gerardo Trujillo y, recientemente, el ex senador, Humberto Andrade Quesada.

Dicen que esas designaciones, bastantes acostumbradas en las recientes elecciones, fueron para evitar los desgastes internos. Y desde que la unción llegó a Cifuentes, éste ha comenzado a estrechar las manos, sentarse con los personajes y aguardar con paciencia su nuevo nombramiento.

No hay quien le cuestione. Está prohibido.

Los panistas del poder ya le dieron su VoBo. Los resentidos… también.

Los panistas olvidados le dan un voto de esperanza. Los desilusionados… también.

Los panistas buenos le dieron ya su confianza. Los malos… también.

Los panistas sumisos le dan su respaldo. Los rebeldes..?

Los rebeldes ya están en Morena.

¿En serio no hay quien resucite la democracia panista?

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