El silencio del gabinete

Hoy el gobierno de Guanajuato parece no tener voz frente a las circunstancias que enfrenta la entidad en diversos frentes.

La política de no comunicación del nuevo gobierno de Guanajuato no solo implica retirar del escenario a los funcionarios responsables de la seguridad pública y el combate al delito, sino que abarca a todo el gabinete. 

Quizá será por la gran presencia de funcionarios repetidores del anterior gobierno, quizá por que hay varios que apenas están conociendo Guanajuato, pero el hecho es que de los medios de comunicación han desparecido los responsables de las políticas públicas de Guanajuato.

¿Alguien ha logrado leer una entrevista de Yoloxóchitl Bustamante, la flamante secretaria de Educación que fue presentada con tanto bombo por su currículum como científica y ex directora del IPN?

¿Ya se sabe cuál será la suerte de la política de innovación, ahora en manos de Eusebio Vega el exsecretario de Educación que convalidó la millonaria inversión en tabletas y uniformes deportivos, aunque sabía que nada de eso iba a impactar en los índices de la calidad educativa?

Las tímidas quejas de la Cámara de la Construcción por la ratificación de Pedro Peredo en el Inifeg y la importación de Tarcisio Rodríguez, no han sido contestadas por esos titulares, salvo una inicial ratificación del compromiso de que la obra será para las empresas guanajuatenses. Nada se ha dicho de mejoras en los procedimientos de licitación o de mayor transparencia. Tampoco se han dado luces sobre la asunción de las tareas de movilidad por esta dependencia.

Hay afectaciones agrícolas por las inundaciones y mucho silencio respecto a las medidas de apoyo. Crece la burocracia en Desarrollo Social y Humano con una nueva subsecretaría y el titular no ha realizado ni una sola aparición para hacerlo del conocimiento del público, junto con la respectiva justificación y la explicación del reacomodo presupuestal.

En las nuevas secretarías de Migración y Medio Ambiente, todo es silencio y discreción. Cómo se están conformando, dónde despacharán, cuáles son sus prioridades iniciales, todo está por verse. Sus titulares, Juan Hernández e Isabel Ortiz, son recién llegados a la escena pública de Guanajuato, quizá por eso el repliegue.

Hace unos días, la nueva secretaria de Turismo, Tere Matamoros, presente en el Festival de Pueblos Mágicos en Morelia, invitó a conocer Guanajuato a un grupo de políticos… ¡guanajuatenses! Así anda el tino de los nuevos cuadros públicos de la entidad.

Esperemos que el pasmo inicial se supere pronto y que empecemos a conocer los perfiles, los proyectos y los resultados del equipo de trabajo del gobierno estatal, confiando en que los repetidores y reciclados encuentren un segundo aire y los importados se familiaricen con el terreno.

Hay sin embargo dos temas que no deben ser pasados por alto.

Uno de ellos el de la equidad de género, la cual parece ser la asignatura más difícil de cumplir para los panistas de Guanajuato: de treinta y seis puestos que componen los dos gabinetes, el legal y el ampliado, así como el staff del gobernador, veintiséis son hombres y diez mujeres. Es un 72 contra un 28 por ciento.

Es más de lo que tenía Miguel Márquez, sí, pero no suficiente para reconocer la valía de las mujeres que hacen carrera en el PAN. Además, de esas diez mujeres, tres no tiene trayectoria en la entidad ni en la política partidista y están en cargos de primer nivel: las secretarias de Turismo, Medio Ambiente y Educación.

En ese terreno, parece que aún habrá que esperar para que lo que es ya realidad en el Congreso y  ha avanzado en los municipios, pueda llegar al gobierno del estado, donde todo depende de la voluntad unipersonal de políticos que no parecen comprometidos con el tema y que incluso parecen verlo como un inconveniente.

El otro tema es el referente a la declaración tres de tres del gabinete de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. Si bien no es un requisito de ley debido a que no se ha legislado al respecto, constituye una muestra de ética personal, de transparencia y de compromiso con la necesidad de recuperar la confianza en los servidores públicos.

Hasta ahora, solo el titular del Ejecutivo la ha presentado y el tema brilla por su ausencia en el mutismo del nuevo gobierno y tampoco ha sido abordado por los medios que parecen hacerse a la idea de la nueva tónica de control de la comunicación.

El PAN, que en su momento de arribo al poder en 1991 fue una bocanada de aire para la política de la entidad, hoy parece más conservador en términos de modernidad política que aquel viejo PRI anquilosado de la recta final del siglo XX.

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