“El tejido social “ Que podemos hacer…

Los mexicanos tenemos años de padecer los efectos de la descomposición social… no hay confianza para salir a la calle, hemos cambiado nuestros hábitos cotidianos para tener como primera preocupación no ser víctima de robos, de violencia, de crímenes. No hay nadie en nuestro país que no tenga una historia nefasta que contar de lo que ha padecido en carne propia, con algún familiar cercano o algún vecino y todo está asociado a los efectos de la acción de la delincuencia, a la impunidad con la que se actúa, a la “protección” de la autoridad sea preventiva o ejecutiva de la acción de la justicia.

Mientras que las autoridades de cualquier orden de gobierno, que también conocen de los efectos del deterioro del tejido social… sólo atinan a declarar evasivas, respuestas inútiles, comentarios redundantes o simplemente cínico silencio… quizá porque son parte de la acción concertada de los delincuentes. Hasta les hemos dado el elegante reconocimiento: delincuencia organizada.

Entre los efectos más comunes de la acción de la autoridad está la práctica habilidosa de manipular las cifras y la redundancia en las declaraciones… como si con ello se disminuyera el efecto, redujeran el daño, cambiarán el sentido de la acción perversa de dañar a la sociedad.

Ese es el punto: la suma de las acciones perversas de los delincuentes, la manera de reaccionar de las autoridades, casi siempre cómplices, las incalculables cantidades de dinero que representan las acciones de la delincuencia ha llegado a impactar generacionalmente, es decir, muchos ciudadanos han pasado del estatus de afectados por la acción de los delincuentes a ser otro delincuente que quizá todavía no se organiza para salir a dañar a los transeúntes que se encuentre pero si estará buscando cómo se descuide el compañero de trabajo, de la escuela, del barrio para actuar y “desquitarse” con el que se pueda, con el que se deje, con el que no se dé cuenta…

Las acciones valiosas dejaron de ser opción en la convivencia social.

Siempre será tiempo de reaccionar. Hoy es tiempo de reaccionar y darnos cuenta que la ruta de deterioro en la convivencia social terminará por dañarnos a todos.

Por ahora ya no creemos en la honestidad de las autoridades porque mienten, han sido, sin duda, la parte más débil de este proceso de deterioro, especialmente cuando sus acciones comunican que no saben qué hacer, lo saben pero no están dispuestos a servir a la sociedad o son cómplices por miedo, más grave aún por acuerdo con los delincuentes.

Desde luego que se requieren políticas públicas que re-orienten hacia la convivencia social.
Hoy el centro de la acción para rehacer el tejido social es la escuela, las escuelas, todas, las de todos los niveles, de todos los grados académicos… son los puntos de reunión donde podemos coincidir la mayoría de los ciudadanos… no solo para atender a los niños. Hoy nos hace falta reeducarnos a todos, sin dejar nuestro perfil de ciudadano… no se trata de volver a la escuela para supervisar que hacen con los educandos.., se trata de volver a la escuela como punto de encuentro generacional.

No importa que ahí no estén tus hijos, no es porque nos hagan falta unas clases de urbanidad, de civismo, de ética. Es un punto de encuentro que no tiene que tomar como nueva responsabilidad los maestros, por ser maestros, sino por ser ciudadanos.

Así que cualquier ciudadano puede retomar el tema de la participación ciudadana para ver por las acciones que se puedan coordinar entre los vecinos.

Reconocernos entre todos, saber quiénes somos, saber que somos vecinos, que tenemos problemas comunes y que podemos ser parte de la solución. Sin duda que será un proceso de catarsis necesario pero nos podrá llevar a elegir unas cuántas acciones concertadas para empezar a protegernos de la acción de los delincuentes incluyendo los que deshonran su uniforme.

Una mínima vinculación: para saber cerca de quien vivimos, como se llaman nuestros vecinos, si es que podemos llegar a una segunda conversación, tal vez hasta le pueda pedir ayuda….

En paz descansen: Lupita siempre fuiste una fuente inspiración, siempre lo serás.

Gustavo amigo inteligente, creativo, generoso, sensible.

Salvador primo me recuerdas mi adolescencia

Gracias por sus vidas. Dios bendiga a sus familias y les dé paz.

 

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

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