ELECCIONES EN PAZ. ¿De quién es la responsabilidad?

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Cuando usted me haga el favor de leer esta colaboración editorial estarán faltando 49 días o menos para el día de la elección en nuestro país y si en verdad esperamos tener una contienda en paz, pues no se están poniendo los elementos para que eso suceda…

Todos los indicadores de criminalidad se han incrementado; solo que ahora hay que agregar en las listas de víctimas autoridades de seguridad, autoridades civiles y candidatos de los partidos políticos… y como podrían faltar las espontáneas declaraciones de los responsables de la materia de seguridad: si no están criminalizando a las víctimas, están culpando a las declaraciones de los contrincantes en la contienda, como si eso pudiera generar algunos votos o por lo menos quitarle al que está con mayor preferencia electoral.

El hecho es que de septiembre de 2017 que empezó el proceso electoral a la fecha, han muerto 93 personas relacionadas con los temas electorales en distintas partes del país. Pero los hechos recientes en Guanajuato le dan al proceso electoral elementos para un escenario que no se había visto; los candidatos de MORENA señalando las responsabilidades de la autoridad del estado y el estado criminalizando al candidato ejecutado, mientras que las autoridades electorales no dejan de ser indolentes espectadores de los hechos.

Por desgracia se siguen agregando elementos al proceso electoral que polarizan a la sociedad y confunden a los electores con mensajes que incrementan señales de una sociedad enojada, harta y pesimista.

Somos un país con la más baja credibilidad en el gobierno desde que se cuenta con instrumentos para medir estos factores sociopolíticos pero también con la más baja credibilidad en los partidos políticos y sin embargo seguirá siendo preferible un proceso democrático que una dictadura fincada en expectativas populistas. Pero al parecer hay actores políticos que se empeñan en poner en riesgo a la democracia mexicana.

 

Si los números que indican las tendencias de preferencia electoral se hubieran mantenido como hace 30 días, no habría mucho de qué preocuparse, el candidato de MORENA tenía una diferencia a favor casi inalcanzable. Pero la realidad es que se cierran las distancias entre los candidatos y ya no es el único escenario (ganar de manera holgada no será posible para ningún candidato) el que gane, será por una diferencia mínima. ¿Por qué polarizar la contienda si eso solo abona a un conflicto electoral que ningún bien le hace al país?

Con autoridades electorales que no inspiran confianza para resolver los conflictos y el poder ejecutivo mexicano más deteriorado que nunca.

La diferencia entre Andrés Manuel y Ricardo es de 6 puntos, la diferencia entre Ricardo y José Antonio es de 6 puntos y sigue habiendo 21 puntos entre los que llamamos indecisos.

Por el momento, el pronóstico del poder legislativo está sin mayoría para ninguna fuerza política y dentro de un análisis cualitativo si la confrontación es cerrada, como parece que será; más priistas votarían por Anaya que por López.

Hay tiempo razonable para corregir las estrategias y evitar que el proceso se desborde en un conflicto postelectoral de muy alto costo para el país.

Como no recordar las palabras del Señor Manuel Clouthier: ¡cambiar a México Sin odio y sin violencia!
Hasta la próxima PROSPECTIVA.

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