En Guanajuato, los priistas sólo votan por Meade

1.- El cierre del último bastión tricolor

Este lunes, el candidato presidencial del PRI, PVEM y PANAL, José Antonio Meade, cierra su campaña en el bastión panista del país, léase Guanajuato.

Y lo hace en la capital del estado, cuyo gobernante priista, Edgar Castro Cerrillo, ha enfrentado una serie de ataques de su propio partido, además de la imposición de la candidata ex panista, Ruth Esperanza Lugo.

Meade hace su cierre consciente –quizás- del futuro desenlace en el estado: Un priismo bastante dividido, desgastado y, para el colmo, perdiendo su último bastión tricolor, donde hoy hace su cierre.

Lamentable, por supuesto.

Pero algo hay que explicarle al candidato presidencial: En Guanajuato, los priistas si votarán por José Antonio Meade. No lo harán por su candidato a gobernador, Gerardo Sánchez, ni tampoco por los aspirantes locales impuestos a chaleco, como por ejemplo, Ruth Lugo de Guanajuato y Rogelio Santoyo de Silao.

2.- Jugar a perder, otra vez.

Entre los tricolores hay molestia, incomodidad e inconformidad, y todo indica que la dirigencia estatal jugó a perder. Otra vez, claro.

De acuerdo a las encuestas serias, el candidato presidencial por el PRI, José Antonio Meade, tendría muchos más votos en Guanajuato que sus propios candidatos locales o estatales, incluyendo a los aspirantes a diputaciones y senadurías.

La explicación es sencilla: los propios priistas ven con buen perfil a su abanderado nacional, pero no a su candidato estatal, ni tampoco a los aspirantes locales.

Meade podría sacar votaciones muy cercanas al 20 por ciento de los electores, pero Gerardo Sánchez no rebasará ni el 15 por ciento. Lo mismo podría suceder en Guanajuato y Silao, donde los aspirantes no levantan.

Por supuesto que hay excepciones, como el caso de la candidata a la presidencia de Irapuato, Yulma Rocha, quien apoyada por varios grupos sociales, podría dar la sorpresa en los números e incluso sacar más votaciones que el candidato presidencial, pero es probable que también pierda.

3.- El PES y sus decepcionantes decisiones.

El PES es un partido en crecimiento, sin duda, pero en Silao se ha equivocado nuevamente por imponer como su candidato al ex panista, Carlos García Villaseñor, acusado de fraude por la concesión de la basura.

El Partido Encuentro Social está formado por algunos cristianos, aunque ciertamente no es un partido cristiano. Y justamente por la decisión que tomó en Silao, de imponer a un mal ex gobernante, será imposible que consiga apoyos de la comunidad evangélica o del grupo de pastores organizados que, por cierto, hoy desayunan con el candidato panista, José Antonio Trejo Valdepeña.

Periodista con más de 19 años de experiencia. Académico en varias Universidades de Guanajuato. Conferencista, colaborador y Columnista.

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