Frentes contra independientes.

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El tribunal federal electoral instruyó al INE que ampliara los tiempos para los registros de los aspirantes a las candidaturas independientes. Todos entendemos la razón: las oficinas del Instituto estuvieron cerradas una semana a raíz del sismo del 19S; hasta donde explicaron los del tribunal ese fue su principal argumento.

La ampliación de los tiempos ha dado espacio para registrar un hecho novedoso, como casi todos los que se están presentando de cara a los procesos electorales del 2018, setenta y cuatro mexicanos han presentado su carta de intención para competir en el proceso electoral para elegir presidente de la república. Es momento de sumar a los aspirantes de los partidos políticos con alianzas y sin alianzas que podrían ser unos treinta.

Difícil de creer pero hay más 100 mexicanos que tiene la convicción de que pueden llevar al Estado Mexicano bajo su dirección por los siguientes seis años, solo Álvarez Icaza, Fernández Noroña y Castañeda no quisieron estar en esa lista, después de que los tres hicieron precampañas, mandaron sus sueños a la imprenta para que se los encuadernaran y lo promovieran como libro, no eran tan independientes como se manejan pero nadie les podía negar sus “ansias de ser presidente”. Pero decidieron dejar los sueños para otro día con el irrefutable argumento de “no hacerle el caldo gordo al PRI”.

Ahora que no habrá recursos públicos para las campañas (si es que no encuentran la fórmula para conseguir el dinero y entregar todas sus prerrogativas a los mexicanos afectados por los sismos al mismo tiempo).

Ahora que el financiamiento de las campañas, precampañas, campañas simuladas, “campañas que no son campañas” y lo que se acumule esta semana se ha convertido en el reto a superar, sugerencias como la de Enrique Krause se vuelven imposibles de instrumentar; imagínese usted la logística para organizar diez debates con esa cantidad de candidatos… en vez de hacer campañas.

Bueno… falta que los candidatos independientes consigan casi un millos de firmas de ciudadanos empadronados, con credencial para votar con fotografía vigente antes del 12 de febrero, es decir, entre todos deberán conseguir 72 000 000 (setenta y dos millones de firmas, aproximadamente) y luego que les aprueben que las firmas son legítimas, tendrán que conseguir el dinero para solventar los gastos de campaña. Ese es un gran tema: no es como le hacen los candidatos que han estado haciendo sus ” alcancías ” tomando dinero de los “moches”, incrementando el costo de las obras y los servicios con la complicidad de los proveedores, consiguiéndose compadres que cobre las cuotas a los contratistas, haciendo acuerdos internos con los gobernantes en turno para que se ” faciliten” las auditorías y consiguiéndose legisladores a modo que no se pongan tan rigurosos con las auditorías del órgano superior de fiscalización federal y de los Estados, también puede suceder que grupos de delincuentes estén viendo donde se aplican con sus inversiones… ninguna es alternativa para el tan desprestigiado proceso electoral que está por venir; la realidad es que no alcanzan los filántropos del país para darle recursos a tantos candidatos y los militantes de los partidos ya olvidaron que se pagaba cuotas… ya solo saben que es para estar en la nómina, en la lista de los proveedores y contratistas o ser el administrador del presupuesto para “exprimirle” al erario. Por más que se entienda el poder de las redes sociales y la cantidad de expertos qué hay en el país para manejarlas, vamos en dirección a un proceso electoral caótico con premisas que están en la mente de todos los mexicanos: si Peña Nieto puede ser presidente… si se puede tener gobernadores como los encarcelados de Veracruz, Sonora o Quintana Roo y en funciones como el de Morelos, del Estado de México o el de Guanajuato… cualquier candidato se puede entusiasmar y creer que puede ganar la elección.

Por su parte los candidatos de los “frentes amplios y de los frentes reducidos” siguen en el proceso autodestructivo derivado de las negociaciones del pragmatismo y con discursos nerónicos, donde lo único que no es materia de negociación es el poder de designar al sucesor de designar a los demás candidatos, de designar a los que van a perder… lo que parece perfilarse es que gane el candidato más débil porque todos los demás lo que lograrán es atomizar su capacidad política y volveremos…

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

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