Guillermo Junior y otros hijos de ex alcaldes

0
106
TIGRILLOS.– Algunos hijos de ex presidentes municipales aprovechan la popularidad de sus padres para abrirse paso en el espinoso mundo de la política. No son hijos de tigre pintito, pues no tienen tanto reconocimiento como el que tuvieron sus progenitores. En sus venas corre algo más que la misma sangre de sus papás y, desde luego, es el incontrolable deseo de repetir el éxito electoral del padre (al menos, debe reconocerse en ellos la voluntad de darle sentido a la propia existencia).
Definitivamente, tienen enormes zapatos que llenar, pero siguen empecinándose en igualar la carrera política del papá e inclusive opacarlo, lo cual podría ser el intento subconsciente del parricidio aspiracional. Allí están por ejemplo los casos de Luis Arturo Alcocer y Marco Antonio Pérez, ambos del primer círculo del aún preso Enrique Solís e hijos de ex alcaldes. También aparecen Alfredo Mosqueda y Guillermo Aguirre, ambos homónimos de sus padres y cuya obcecación, en términos políticos, los ha llevado a perder el rumbo de una trayectoria que al principio, y sólo al principio, parecía resplandecer. Guillermo júnior —al igual que Julio César Chávez júnior— no entendió el mensaje de sus cercanos y se fue por el tobogán al que sólo se cae por ser el antónimo humano de la humildad. Rápido lo mandaron a la lona.
NOQUEADO.– Por capricho, Aguirre fue desperdiciando su capital político para buscar la Presidencia Municipal y de manera telenovelesca se diluyó entre un suspiro y una quejumbre, que no son más que los fragmentos sonoros del melodrama titulado “Fracaso”. Por cierto, al júnior se le ocurrió asistir a la comilona por el Día del Maestro, nadie lo tomó en cuenta y salió del salón Expo Feria políticamente desabrigado. Al estar bien fresquecita la victoria del Canelo, mejor usemos un remate boxístico (la jerga del cuadrilátero): Memo salió políticamente noqueado. Son los riesgos de ser un tigrillo en selva de fieras (y un tigrillo sin las rayas ni los colmillos del padre).
DE PILÓN.– En el mundo del espectáculo, el Potrillo Fernández pudo seguir los mismos pasos del padre. En las canchas, el Chicharito superó al Chícharo padre. Y en la política silaoense, Aguirre sigue soñando con ser alcalde, aunque le pese la sombra paternal y nadie lo siga. Para colmo de males, está descuidando la chamba legislativa por andar buscando seguidores.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor escribe tu comentario.
Please enter your name here