INCLUIR, CLAUDICAR, INCLUIR.

La política mexicana dejó de ser un asunto de plataformas, de propuestas programáticas, de valores, de visiones de estado y no obstante los artificios lingüísticos que están de moda hoy la política mexicana es un asunto de negociación, de acuerdos de conveniencia coyuntural.

Las prioridades están en el marco del trueque político que conviene a los que “manejan” las estructuras de los partidos en contienda. Estimado lector no espere que suceda nada que tenga que ver con respetar un marco de principios, valores, doctrinas, ideologías y mucho menos visiones de estado, fundamentos éticos… todos estos conceptos dejaron de ser ingredientes para la toma de poderes en nuestro país.

El pensamiento estructurado en la política por desgracia estará relegado por lo que queda de la actual generación de políticos que aprendieron de las más rancias prácticas del viejo PRI y que ahora están en todos los partidos y coaliciones.

Trueque sin ética implica saber manejar las reglas para que se cumplan pero no afecten el resultado esperado por los que tienen el control de la estructura.

Los partidos políticos seguirán siendo por algunos años la vía legal de acceso al poder público; con autoridades, leyes y recursos que proviene de los impuestos de los mexicanos. (Por ahora no hay nada que hacer… es el vehículo democrático qué hay en el país aunque su esencia dejó de ser democrática…) el único partido que podía presumir de su identidad democrática era el PAN. Ahora todos los institutos políticos mexicanos son iguales, incluyendo a los militantes que se mantienen en la necesidad de los principios y en la necesidad de ética política.

No existe elemento de diferenciación entre un acuerdo político y la simulación política… si existe la expectativa de que se cumplan con los acuerdos es porque se cuenta con el mecanismo de coacción para que se obtenga la utilidad que se deriva de la posición de poder.

Así que lograr el poder buscado es la remuneración por la contribución a la obtención del poder del otro. No existen los incondicionales… lo que existen son las conveniencias, ceder el poder o la pretensión de poder a cambio de otras dimensiones del poder, así es la dinámica.

A partir de esta dinámica del poder realmente importa muy poco si quien tenga el poder es competente, inteligente, equilibrado, visionario, honrado, capaz, responsable, de derecha, de izquierda, viejo, joven, etc. Solo tiene que ser funcional a quien le permite ser parte de la dinámica del poder, ejercerlo, aprovecharlo, comunicarlo, negociarlo.

Porque nos habría de sorprender que militantes de un partido se pasen a otro, salgan de este y regresen al de origen… no hay nada de extraño en quien solo prevalece la “conveniencia política”

Porque nos habría de sorprender que militantes de un partido permitan que lleguen otros a manejar sus estructuras y sus estatutos y sean arrollados por las negociaciones del poder… pues porque se consigue contar con su “docilidad política” una vez que aseguran su recompensa de poder… es parte de la negociación, claudican de sus principios, pero en el fondo… siguen siendo los congruentes que en los discursos mantienen incólume los principios de su doctrina partidista… lo que cada quien quiera entender. Siempre quedará el argumento de que esas negociaciones no son para siempre…

¿Y los ciudadanos pueden suponer que vendrá la justicia social que han esperado durante décadas, el bien común que ha movido a una brega de eternidad o la igualdad de clases o la paridad de géneros o simplemente el bienestar social esperado por generaciones?

La política como visión de estado donde prevalece el bien ser y el bien estar de cada ciudadano nunca será el resultado de pragmatismo y negociaciones por posiciones de poder… por una simple razón: no importa el ciudadano. En esta semana la dinámica del poder está en pagar las acciones y las omisiones de los grupos que son funcionales a la dinámica del poder, los inconformes están en proceso de catarsis, los doctrinarios ya hicieron saber qué hay una doctrina… y recibieron su pluri… los que no; estarán buscando cambiar de partido. Todavía pueden conseguir su posición deseada en otro instituto político, hay tiempo y no importa de donde venga… será bien recibido.

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

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