La administración de las decisiones radicales

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El trienio del alcalde capitalino, Edgar Castro Cerrillo, pasará a la historia, no sólo por su mal ayuntamiento, entrometido en grillas y nada de propuestas, sino por las acciones radicales que desde la administración ha ejercido.

Con Edgar Castro se regularizó el tema de las sillas y mesas que nadie de los ex alcaldes había querido ordenar. Con Edgar se evitó el aumento al transporte que cada trienio los concesionarios ganaban.

Con Castro Cerrillo se despidieron a varios inspectores de fiscalización que hacían su negocio en las comunidades y centros nocturno del terruño.

Fue el propio alcalde priista quien también decidió despedir a varios de los operadores del tricolor por su mal desempeño en la administración y que ahora, sorprendentemente, hacen campaña en el partido de Movimiento Ciudadano.

Por supuesto que su administración ha cometido errores, pero ningún otro edil había tomado acciones concretas en temas que los capitalinos señalaban como indolencia de la autoridad municipal.

Así qué, su decisión de retirar la señal de Telecom por un adeudo millonario, es una determinación ejemplar, apegada a la Ley y con la misma actitud de acabar con oscuros negocios del pasado que se mantenían en la secrecía.

Sé que algunos dirán que lo hizo por presión y sin alternativa alguna, pero finalmente lo decidió, no sólo por las revelaciones periodísticas que hicimos algunos medios, sino por la determinación que acabar con un negocio que se ocultó por muchos años.

¿De qué tamaño era la complicidad o el negocio de quienes ahora critican la medida municipal o exigen la reinstalación de Telecom? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que son varios millones de pesos los que se evadían de las arcas municipales y eso, para fortuna de los capitalinos, ya no pasará.

Esos 85 millones se deben transformar en obras para la ciudad.

Telecom debe pagar su deuda si quiere volver a conectarse y los funcionarios deberán de explicar cómo es que favorecieron a un empresario, cuya arrogancia e impunidad, se percibía en las pantallas del Tv8.

Los que vimos constantemente sus descalificativos, lamentamos que las autoridades se dejaran amedrentar por un hombre encerrado en su orgullo, porque evidentemente no ejercía periodismo, sino chantaje y manipulación.  

A Edgar Castro todavía se le cuestiona por sus acciones o determinaciones tardadas,  pero a diferencia de otros ex ediles y de su propio ayuntamiento, sus decisiones han cambiado la historia de una capital desordenada y opaca.

Si hay alguien en la capital que pueda reconocer estos aciertos, aunque sean muy mínimos, podría analizar la popularidad del Presidente de Guanajuato desde otro enfoque y evaluar su gestión de manera distinta.

Guste o no, se trata de un Presidente Municipal que ha logrado esquivar cada golpe, en medio de una verdadera campal mediática, aunque ciertamente, eso le ha ganado una crítica todavía insuperada a su liderazgo personal.

Injustificado quizás, es que el alcalde de la capital de Guanajuato mantenga una alta influencia a nivel nacional, pero en su ciudad, no se logre percibir cada una de sus aportaciones. Sin duda, nadie es profeta en su tierra.

Periodista con más de 19 años de experiencia. Académico en varias Universidades de Guanajuato. Conferencista, colaborador y Columnista.

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