La Batalla del 10 de agosto

Uno de los momentos más importantes que definieron el rumbo de la nación fue la Guerra
de Reforma suscitada a raíz de la promulgación de la constitución de 1857. El siglo XIX
fue en México un periodo de conflictos ocasionados por: la ausencia de un modelo
político, las intervenciones extranjeras, la falta de reconocimiento de algunas naciones, así
como las constantes pugnas entre liberales y conservadores provocando una de las etapas
más difíciles de la historia. La guerra produjo severos daños en la estructura social del
país.
A mediados del siglo XIX las diferencias se asentaron entre los pobladores que
optaban por una forma federalista basado en el modelo norteamericano y aquellos que
preferían el centralista fundamentado en el europeo.
El combate suscitado el 10 de agosto de 1860 fue la razón principal para que los
liberales al mando de Jesús González Ortega e Ignacio Zaragoza, con un ejército de más de
8,000 hombres triunfaran sobre las fuerzas conservadoras de Miguel Miramón. Pero fue en
Silao, quizá a través de una acción llena de confianza o de imprudencia, en que Miramón
tomó la decisión de llevar a cabo la batalla pese a la notable desventaja en cuanto al
número de soldados.
El combate dio inicio en el alba, en el camino de La Loma de las Ánimas. El
enfrentamiento duró más de dos horas y en la contienda el valor y destreza de cada uno de
los soldados destacó. Dos horas le llevó al General González Ortega terminar con la fama
que Miramón había ganado de oficial invencible. Del enfrentamiento se obtuvo artillería,
municiones y pertrechos de guerra.
Bajo el estruendo de los cañones y con el humo de la pólvora todavía en el
ambiente, éste enfiló sus tropas y se dirigió a los puntos estratégicos de Guanajuato para
consolidar el triunfo de los liberales. En sus escritos el general reconoció la valentía, el
coraje y la fortaleza que mostraron cada uno de sus soldados en la batalla de Silao.
De la siguiente manera quedó relatado en las memorias del General Jesús

González Ortega:

Excelentísimo señor. Después de un reñido combate, en el que ha corrido con
profusión la sangre mexicana, ha sido hoy derrotado completamente don Miguel
Miramón por las fuerzas de mi mando, dejando en mi poder su inmensa artillería,
sus armas, sus municiones, las banderas de sus cuerpos y centenares de
prisioneros, incluso en éstos algunos generales y multitud de jefes y oficiales. El
combate comenzó al romper el alba, y concluyó a las ocho y nueve minutos de la
mañana.

Dios, Libertad y Reforma. Silao, agosto 10 de 1860. Jesús G. Ortega

A raíz de este suceso el 12 de julio de 1861 el licenciado Manuel Doblado,
gobernador constitucional del estado de Guanajuato anunció que por decisión del Congreso
Estatal habían otorgado el título de ciudad y se le nombró Silao de la Victoria a la
cabecera municipal.

La historia nos une, nos identifica, nos recuerda ese pasado en común del que
hemos sido testigos. Inmortaliza todo aquello por lo que debemos luchar y seguir
defendiendo desde nuestros hogares. El 10 de agosto de 1860 en Silao se inició con la
construcción de una república, el triunfo en este lugar fue uno de los acontecimientos más
importantes que permitieron edificar nuestra nación.

Paola Trujillo. Cronista de Silao de la Victoria

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