La (in)capacidad de escuchar

0
17

vero-espinoza

Las lecciones que nos prodiga de forma contundente la realidad son sucesivas e interminables.

La ciudad de Guanajuato, sus habitantes, muchos, supimos que la criminalidad cobró la vida de una joven y que mostró en toda su crudeza, exhibió su cuerpo y su muerte, los puso a la vista pública en un paraje ubicado a unos pasos de la (única) principal plaza comercial local.

Por supuesto, han sido las circunstancias de este asesinato, su edad, su (corta) historia de vida, el pesar de su gente, el contexto de malestar por este atropello que es la inseguridad y que vulnera a tantos que en esta ciudad han sufrido en carne propia el robo de su casa, el asalto en el callejón, la agresión de la ex pareja, la pérdida absurda, intolerable, de una hija, un hermano, con creciente impunidad.

Mensajes, varios, los que los perfiles asesinos de la joven Gabriela ofrecen en su desafío a la autoridad, a la ciudadanía, al ejercicio pleno de los derechos de las mujeres, a las familias.

Retos a la capacidad de prevención y de reacción de autoridades y corporaciones y sociedad.

Retos a la incapacidad de gobiernos sordos, a su indisposición para escuchar las mil y una advertencias; para prevenir, para cortar de tajo los hilos que mueven la violencia feminicida, en este caso.

Desafíos al criterio impositivo de administraciones que presumen de sus vínculos con la ciudadanía, incluyen a sectores civiles en comités y consejos para la seguridad, la educación, el desarrollo, la obra pública, pero los convierten en adefesios decorativos a los que no ven, ni oyen, más que para conseguir una falsa legitimación social.

Retos a la soberbia de funcionarios noveles que se asumen expertos, y de aquéllos que llegan a sus nuevos cargos una vez renovadas las administraciones y los gobiernos y los gabinetes y eliminan todo aquello implementado por sus antecesores, funcione, sea eficiente o no, para marcar sus territorios.

Sigue sin entenderse, aterrizando el tema a la autoridad municipal, que las buenas intenciones no bastan; que la popularidad se puede adquirir y perder con la misma facilidad y rapidez; que un trienio puede ser suficiente para aquéllos que se dedican a construir candidaturas chapulines, pero también para sepultar incipientes carreras políticas; que el hartazgo no va en decremento, que las aguas no están calmadas, que las preocupaciones de la gente se multiplican.

Que gobernar es hacerse acompañar de la ciudadanía que manda, no ignorarla. Que hay una sociedad civil dinámica, dispuesta a aportar, exigente, que ya no se conforma nada más con dolerse de un suceso tan terrible como el que atestiguamos en la ciudad el sábado.

Que ignorar las señales no las hace desaparecer; que soslayar la inseguridad no aplaca los demonios. Que todos pagamos los costos.

Desafíos desde la ceguera, la anti solidaridad, la capacidad de juzgar y condenar -el machismo en pleno- el derecho de las mujeres, de cualquier mujer, a gozar de su libertad, los espacios públicos, la indumentaria, la música, el horario, las amistades, las aficiones, el sexo, como ellas decidan.

Como yo decida.

 

 

Periodista en Guanajuato y la región del Bajío. Corresponsal del semanario Proceso. Integrante de la Red Nacional de Periodistas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor escribe tu comentario.
Please enter your name here