La rapacidad de la clase política hunde a Guanajuato

Nunca lo ofreció en la campaña, sin embargo, una de las primeras preocupaciones del alcalde capitalino Alejandro Navarro Saldaña, de extracción panista, es la de construir un nuevo palacio municipal que se ubicaría, casualmente en la frontera de la peleada zona de preservación ecológica de La Bufa, para lo cual se pretende endeudar al ayuntamiento con 200 millones de pesos, equivalentes a la mitad de su presupuesto anual.

Resulta demasiado sospechoso que un alcalde que proviene de un grupo familiar vinculado a la industria de la construcción, en lo primero que piense sea en edificar y que pretenda que sean los guanajuatenses actuales y futuros los que sufraguen la obra.

Navarro panteón

Matar a la ciudad. Foto: Presidencia Municipal de Guanajuato.

¿Es una prioridad resolver los problemas de la burocracia municipal? ¿No tiene otras urgencias la ciudad? Se argumenta que el municipio paga rentas excesivas por diversos inmuebles de particulares, pero no se aclara que hay detrás de esas operaciones de anteriores ayuntamientos.

Por ejemplo, hoy se sabe que uno de los mayores arrendatarios del municipio es el aún embajador de México en Uruguay, el político priista Francisco Arroyo Vieyra, quien se ha convertido en uno de los mayores casatenientes del centro de la ciudad, mostrando una enorme capacidad de ahorro en los diversos cargos legislativos que ha ocupado, pues su patrimonio inmobiliario asciende a cientos de millones de pesos, un secreto a voces del que todos hablan en la capital del estado.

Sin embargo, Arroyo fue uno de los principales impulsores de Navarro Saldaña con quien logró pactar el control de Simapag para uno de sus protegidos, Juan Sebastián Ávila Victoria, un personaje sin perfil ni trayectoria de no ser por la mano protectora del mayor factótum de la política guanajuatense en los últimos años.

¿Las rentas que cobra Arroyo al municipio son caras? Probablemente, pero se autorizaron con el respaldo de regidores muy cercanos a Navarro, incluyendo su propia esposa Samantha Smith. La ratificación de Juan Sebastián Ávila al frente de Simapag, que probablemente resulte más onerosa que los arrendamientos al poner el vital recurso en manos de quien no tiene competencia para manejarlo, también fue aprobada por el PAN de Navarro.

Como puede verse y lo saben los guanajuatenses, como lo ha dicho el observatorio ciudadano capitalino al conceptualizarla como una “ciudad botín”, la rapaz clase política de Guanajuato, más allá de colores, solo esta tratando de hacer negocio personal con la administración de la ciudad, sin importarle sus problemas y sus prioridades.

El actual ayuntamiento brilla por su incompetencia y sus complicidades: María Elena Castro Cerrillo, hermana del alcalde más desastroso de la historia reciente (antes de Navarro hay que subrayar) es síndica, propuesta por la alianza ganadora de PAN y PRD; Ana Bertha Melo, ex esposa de ese mismo alcalde es regidora impulsada por el PVEM a influjo de Arroyo Vieyra; Cecilia Pöhls, cónyuge del secretario particular de Márquez asumió otra regiduría por pactos políticos realizados debajo de la mesa.

Queda en evidencia que las posiciones femeninas en las planillas de varios partidos, más que propiciar la equidad de género, se prestan a negociaciones de políticos varones que trata de mantener control a través de mujeres que les son cercanas, haciendo prevalecer una política masculinizada y excluyente que además vulnera los avances de la paridad.

Pero la incompetencia no se limita a las mujeres, otro regidor producto de pactos inconfesables es Carlos Chávez, el gurú intelectual de Gerardo Trujillo, el ex dirigente del PAN que fue rehabilitado por Diego Sinhue Rodríguez Vallejo ante la desconfianza que le despertaba el dirigente Humberto Andrade. Chávez ya intenta impulsar sus teorías organizativas que no han funcionando en ninguna de sus anteriores encomiendas, lo que tarde o temprano provocará crisis internas.

En medio de ese panorama nada esperanzador, lo que se le viene a ocurrir a Navarro es hacer un negocio antes que instrumentar políticas públicas: hacer un edificio mediante deuda que detone el crecimiento de la ambicionada zona aledaña a la Bufa, generando plusvalías privadas, un buen contrato para algún constructor amigo y una deuda para todos los guanajuatenses.

¿Habrá alguien que comulgue con esa rueda de molino?

Postdata: el tuit revelador

Este jueves por la tarde, en la cuenta de Twitter del gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo apareció una posada fotografía donde parece estar firmando documentos en su despacho de Palacio de Gobierno en Paseo de la Presa, mientras el texto felicita al Congreso por la aprobación de una reforma a la Ley de Seguridad Pública.

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Cuando una foto dice más que mil palabras. Foto: @diegosinhue

Sin duda es importante conocer de primera mano las impresiones y los testimonios sobre la actividad del mandatario que, no obstante permanecer refractario al contacto con los medios de comunicación, lanza constantes tuits en esa modalidad que tan bien le resulta a políticos incendiarios como Donald Trump o Andrés Manuel López Obrador.

No es el caso de Sinhue cuya narrativa en redes es más bien convencional y hasta aburrida. Sin embargo me queda clara la gran preocupación por la imagen que invade a los asesores del gobernador y quizá también a él mismo, pues la foto no puede dejar de ser tomada como una respuesta al señalamiento de que despacha poco o casi nada en la sede de los poderes.

Sería deseable que esa velocidad para atender críticas se viera reflejada en temas más sustanciales, como por ejemplo los casi unánimes señalamientos sobre la inconveniencia de mantener en el cargo a Carlos Zamarripa o de intentar imponerlo como Fiscal General.

¿Qué tal un tuit anunciando que Zamarripa ya se va?

Rompería las redes, a no dudarlo.

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