Las artimañas de la CANACO Silao

 Los empresarios de la Cámara Nacional de Comercio en Silao, enfrentan un escándalo de corrupción y evasión de impuestos.

El presidente de la CANACO, Juan Antonio Gómez Durán, de plano denunció que al interior de la cámara, se realizan prácticas administrativas salpicadas de corrupción.

Los responsables de semejantes mañas podrían ser la directora de Canaco, Andrea Torres, quien es prima hermana del ex presidente panista, Juan Roberto Tovar, así como el tesorero, Gerardo Hernández, dueño de un despacho contable en el centro de la ciudad.

Cualquier contador serio sabe que al manejar efectivo y sin comprobación, no sólo se arriesga a un posible desvío de recursos, sino también a una vergonzosa evasión de impuestos estatales y federales.

Muy mal ejemplo para el gremio silaoense.

Pero además, los consejeros de la CANACO no sólo han decepcionado a todos y cada uno de sus socios por sus mañas administrativas, sino también por su terrible manera de manejar las finanzas de su organismo.

La cámara empresarial está endeudada desde hace varios años con su filial federal por una cantidad de 350 mil pesos. Hasta ahora, ningún presidente ha podido levantar a la cámara, pese a que el propio gobierno le otorga beneficios y subsidios oficiales.

A decir de los enterados, CANACO también deben varios miles de pesos más a la Presidencia Municipal de Silao por concepto de impuesto predial, sin que exista fecha para solventar la deuda, pese a tener beneficios empresariales del propio municipio.

La explicación de los empresarios es muy sencilla:

Hay un grupo de empresarios que han secuestrado la cámara y señalan a la dentista Alejandra Parra Rodríguez, dueña de Dental House. A Gerardo Rodríguez Rangel quien es secretario de Canaco, la comerciante María del Socorro Pérez Durán, el dueño de la franquicia de las alitas, Rogelio Torres, el contador público Gerardo Hernández Caballero, quien resulta ser cuñado de la consejera Victoria Quijas, quien a la vez tiene a un hijo como consejero, Daniel Hernández Quijas.

Ellos siete son quienes gobiernan la cámara y quienes, por cierto, echaron de la presidencia al empresario, Guillermo Gutiérrez de Deportes Memo, porque simple y sencillamente no les gustó su manera de llevar la representación empresarial.

Lo cierto es que la Canaco cada año pierde más seguidores o socios. Con la nutrióloga Ruth Granados, había cerca de 220 socios y al salir de su año de gestión, dejó 180 afiliados, cuarenta menos. No pagó la deuda, tampoco el predial, pero sí obtuvo beneficios gubernamentales importantes.

Cuando llega Memo Gutiérrez a la CANACO, los socios disminuyen a 120 y siguen las mismas deudas, los mismos beneficios y los mismos trampolines políticos para ocupar, sin explicación alguna, un espacio en el consejo del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Silao (SAPAS).

Actualmente, CANACO tiene 85 socios. Siete son quienes deciden los destinos de la cámara empresarial y, por lo visto, son quienes ponen y quitan presidentes. Siguen con las mismas deudas y con las mismas mañas.

Decepcionante, pues.

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