Las mejores decisiones no favorecen a todos

Por Daniel Lanuza

Los problemas son siempre un tema de discusión entre aquellos que tienen que tomar las decisiones. En una organización que ejerce autoridad pública: Lo peor que puede pasar es que no tome decisiones. La mayor parte de las veces no se toman decisiones por temor a la equivocación. Los tomadores de decisión consideran más inteligente no tomarlas por la administración del riesgo, contrariamente a la asertividad. La verdad, es opuesta, es mucho mejor tomar decisiones que no tomar ninguna. Los problemas no siempre tienen solución. El tener una disyuntiva ante los problemas, se conoce como el dilema de Arrow. Me viene justamente a la mente cuando Alice (Adventures in Wonderland, Through the Looking-Glass and what Alice Found There) llega a la encrucijada y el Gato de Cheshire está justo en la bifurcación de los caminos: ¿qué camino debo tomar?, pregunta ella y el Gato responde con una pregunta: ¿A dónde quieres llegar?, Ella dice: -No sé. -Entonces no importa qué camino tomes; finaliza el Gato. Esta propuesta analítica que hace Lewis Carroll (1832-1898) en sus dos obras fundamentales de mediados del siglo XIX en la Inglaterra (1865-1871) conservadora y muy anglicana, de hecho él es diacono de esa iglesia además de fotógrafo y matemático de la Universidad de Oxford; para hacernos la invitación de tomar decisiones antes de llegar a la bifurcación de los caminos, que los  hay siempre; de esto trata la vida.

Precisamente tomar decisiones responde a modelos matemáticos, además sugiere el propio Carroll (seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson) que la experiencia de tomar decisiones tiene origen más allá de tomarlas, experimentar la consecuencia de los resultados; probablemente esté influido por economistas como Jeremy Bentham. Si observamos Alicia está expuesta a la gestión de qué pasa si hace o no hace tal o cual cosa que además hay que tomar una decisión; la obra nos lleva de la mano por senderos de decisiones que concluyen en una sentencia: tomar decisiones y las decisiones no siempre nos favorecen. Por supuesto que no estamos para revisar la obra de Carroll. Otros modelos, más recientes apoyan la idea de engendrar la experiencia del making decision: Delphi y Elecktre. Para el segundo, Michel Godet es un excepcional analista matemático y sus aplicaciones tienen impacto en el gobierno de Francia, de estos modelings de la  Universidad de Paris (Lanuza, 2014) se tienen asertividades funcionales, por ejemplo la destrucción de la ciudad de Raqqa en Siria después del ataque islámico contra Paris, por el que François Hollande tuvo que decidir para enviar los doce caza Rafale como ofensiva aérea para desmantelar el centro estratégico sirio (2015), según el comunicado (BBC).

El problema de los que están a cargo de las funciones estatistas, en el aparato gubernamentales que tienen que tomar decisiones, es que tienen que tomarlas. El que no toma decisiones está condenado a la mediocridad y al desuso del talento público. Giovanni Sartori, el politólogo italiano que estuvo en México en cierta ocasión para hablar de la Constitución mexicana, considera que el “Poder tiene que ser ejercido y tiene además la ventaja de que en su ejercicio debe y puede aplicarse porque el hombre tiene esa nostalgia de ejercicio”, ello no quiere decir que sea arbitrario, debe ser inteligente y no debe oponerse a las grandes corrientes que conducen al Estado. Por supuesto más de alguna vez, esta condición se ha pervertido, ya que el hombre es un ser que trastoca la armonía por los intereses individuales.

El individualismo es una característica del Estado Liberal y del neoliberalismo por ende, es de hecho una consecuencia evidente, tal como lo describe J. Bentham, no obstante que el neoliberalismo no es dominio del intelectual británico de fines del siglo XVIII, el neoliberalismo es una invención acomodaticia del siglo XX, de los EE.UU. y Reino Unido debido a la Guerra Mundial dos.

Este documento intenta describir las bondades de los problemas a resolverse y de qué problemas debe el estado atender: medicina, educación, salud, ambiente, agua, energías, etc. ¿Todos los problemas del Estado tienen solución? ¿Todos los problemas que tratan los gobiernos tienen alguna respuesta? ¿Todos los problemas del Estado están analizados por el gobierno? ¿La sociedad tiene participación en los problemas del Estado? En suma: ¿Todos los problemas del Estado tienen solución y respuesta favorable para todos?

Definitivamente no. En efecto se requiere más de un planteamiento para intentar acercarse a la realidad del problema. Hay metodologías para revisar los problemas, hay metodologías para asegurarse que los miembros de un equipo sean expertos en el análisis de un problema. Los métodos Delphi y Elecktre, como ya se mencionó, son herramientas basadas en modelos matemáticos para verificar si los expertos son expertos en los temas que intentan revisar.

Veamos un supuesto llevado a la realidad puntual de la sociedad apremiante de soluciones, en términos de preguntas a analizar posteriormente:

  1. La pregunta fundamental: quién es el experto para decidir sobre el tema agua, por ejemplo, entre otras cuestiones muy públicas: ¿Cómo sabemos si el tema agua está en las mejores “manos de decisión”?, ¿Quiénes son y deben ser los expertos para decidir sobre el agua, ¿Debería de estar el tema del agua en manos de expertos o de no experto?, ¿Qué se entiende por grupo experto?, ¿Cuáles son las bases para integrar un grupo experto en materia de agua? Y las preguntas consecuencialistas: ¿El abasto de agua es un problema para todos? Sí. ¿El agua es un líquido al que se tiene derecho por todos? Sí. Lo que no implica que todos tengan acceso a este derecho por el líquido. ¿El gobierno está supuesto resolver los problemas del agua? Otra pregunta de Estado: ¿Es posible dar agua a todos? No. ¿qué pasa cuando el agua, que antes era un recurso renovable, no esté disponible por que ahora es un recurso no renovable? Si se hubieran tomado mejores decisiones en la década de los cincuenta, por ejemplo, hoy no estaríamos hablando de agua y todos estaríamos viendo por el agua, por la simple política pública: componente social actuante y no solamente consumista del bien público social: agua. Lo cierto es que se siguen tomando decisiones no asertividades para tomar decisiones sobre el agua. Han transcurrido más de 60 años y se siguen tomando decisiones que no conducen a soluciones del problema agua: un tema básico de sustentabilidad.

Daniel Lanuza Rode

Analista, consultor, académico y servidor público.

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