Las promesas que no llegarán

El resultado del proceso electoral no es muy diferente a lo que se había pronosticado, a lo que se estimó en las encuestas y en los estudios de probabilidad, quien capitalizó el hartazgo de la sociedad fue López Obrador, a quien la mayoría de los votantes le creyó y quien terminó beneficiando a candidatos improvisados, con los antecedentes que sean, el asunto es que ahora los que fueron señalados como corruptos, como delincuentes ( por sus antecedentes penales), los que salieron de la farándula, los que no aceptaron que los hicieran a un lado en sus anteriores partidos; son en su mayoría los que ocuparán las curules en los congresos, en el senado, en algunas gubernaturas, en las presidencias municipales y los puestos que se derivan de ellas.

Con la excepción de MORENA, el PAN y el PRI, en ese orden, de los demás partidos no quedó casi nada y ahora viene el debate por la interpretación del código electoral para saber quién pierde su registro. No es un asunto menor, se quedan sin sueldo, sin “chamba”… muchos operadores de los partidos.

El nuevo PRI, el que llevó a la presidencia de la República al presidente Peña, el que carga con todos los señalamientos de corrupción, será el grupo parlamentario minoritario… sin contar a los partidos que están en riesgo de extinción, con una tormenta que se acerca contra los dirigentes y los del grupo del presidente… alguien tiene que pagar estar en riesgo de extinción.

El viejo PRI reencarna en MORENA, con la hegemonía parlamentaria, sin contrapesos.

Muchos conflictos estarán por resolverse… o por complicarse al interior de los partidos. Especialmente el PAN de Ricardo Anaya, que aunque antes de la elección se estaba curando en salud, advirtiendo de los grupos de adentro del partido que, como él mismo dijo, no tienen la doctrina pero quieren el control…

Mientras se consumen los tiempos y trámites postelectorales, hoy tenemos un presidente electo que está conformando el gabinete que tomará posesión junto con él dentro de 150 días y que en setenta y dos horas ha dejado en el bote de la basura promesas de campaña que parecían esenciales a los argumentos por los que pidió el voto de los mexicanos con intención de votar:

– al día siguiente de ganar la elección bajará el precio de las gasolinas… El nombrado futuro secretario de hacienda declara que no bajará el precio de las gasolinas, nunca va a bajar…

– se cancelará la construcción del nuevo aeropuerto… el aeropuerto se queda dónde está, declaró el mismo futuro funcionario.

– en cuanto tome posesión se vende el avión presidencial… que no lo tiene ni Obama… el avión no se vende, no hay quien pague el precio que vale…también lo declaro su futuro secretario.

– se va a “desaparecer” el estado mayor presidencial… eso nunca lo dijo: afirmó la ex ministra que será secretaria de gobernación.

– los militares regresarán inmediatamente a sus cuarteles… “eso no va a suceder”, el tema de la inseguridad y la violencia en el país se va a arreglar en tres años…. así lo declaró quien será su próximo secretario de seguridad.

Solo unas muestras de las contradicciones entre las afirmaciones del candidato electo y los que serán su equipo de gobierno.

Solo es deseable que no sea la tónica del comportamiento del nuevo gobierno.

Por lo pronto hay que seguir esperando a que reciba la constancia de mayoría, en sesenta días, para que ejerza el presupuesto de transición y empiecen a darse acuerdos con los funcionarios del gobierno actual. Es decir, el beneficio de la duda existe. Las calificadoras bursátiles mantienen una Evaluación positiva y un comportamiento en la paridad, también positivo.

Los primeros mensajes son contradictorios pero no hay observación crítica de lo que está sucediendo, seguimos en la anécdota y la sobre estimación de las formas.

Solo falta que sea cierto que Trump se identifica con el presidente electo que hasta le ha dado por llamarlo Juan Trump.

 

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

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