Lumbre brava

0
65

PLAN.– En el SAPAS se esperaba la pronta renovación de los cargos estratégicos o cardinales, pero tal parece que gran parte del Consejo Directivo está centrando su interés en otra cosa. Entre tuberías y caños, se escucha que algunos aguadores urden el plan para remover al presidente del Consejo Directivo, Martín Valdovino. Oséase que los golpes subacuáticos (por debajo del agua) no cesan en el SAPAS. Sólo recuerden que de este tipo de grillas acuosas surgió Enrique Solís como candidateable. No es profetización ni ganas de anatematizar, sino simple advertencia política, es decir, ¡aguas!

ANTIVALDOVINISMO.– Para concretar ese plan, netamente antivaldovinista, se vaticinan modificaciones en algunas Comisiones del Ayuntamiento, cuya relación política con el SAPAS será determinante a la hora de proponer que Martín Valdovino ya no sea el presidente del Consejo Directivo y simplemente asuma el rol de sólo ser un consejero más. Recordando que no todos los representantes de la Oposición están a favor del hermano del ex alcalde Gerardo Valdovino, ¿cuáles regidores saldrán de algunas Comisiones para ingresar a otras y, a través de esta mudanza, dividir las opiniones y los votos en el Consejo Directivo del SAPAS? Es pregunta con olor a húmeda conspiración.

REVULSIVO.– Bajo esta grilla torrencial que remoja las entrañas del SAPAS, algunos trabajadores no saben si reírse, alarmarse o salir disparados. A unas semanas de la reconfiguración de las Comisiones, tienen que soportar un vendaval desmedido de rumores y leyendas sobre salidas y llegadas. E inmersos en un remolino absurdo de disparates, donde las volteretas no llevan a nada, esperan encontrar al genio de la lámpara para pedirle los tres deseos: 1) que vuelva la tranquilidad a la casona de Carrillo Puerto, 2) que no haya cambios drásticos en el organigrama y 3) que la estocada contra Valdovino no produzca otro revulsivo en el conflicto entre los dos grandes bandos que pelean por el control del PAN a nivel estatal. Sin muchos argumentos a favor y expuesto al tijereteo, Valdovino tendrá que recurrir a un buen artilugio político para amortiguar el golpe… Y acá en el pueblo, ese artilugio podría ser un buen colchón, para que el golpe contra el piso no sea tan aparatoso.