Modernizando al país

Los procesos electorales que vivimos en México nos están llevando rápidamente a la reflexión del México que queremos, del que no queremos y del que nos merecemos.

Después de ver el nivel de irresponsabilidad de los dirigentes de los partidos para proponerle a los mexicanos unos candidatos que se distinguen por su mediocridad, por su conocido perfil de delincuente, por su probada incompetencia, por su miope visión para gobernar; viene bien una exigente y sencilla reflexión: que vamos a hacer para confiar nuevamente en las autoridades, especialmente si son las autoridades que fueron electas por los propios mexicanos. Porque podrá no haber democracia interna en los partidos pero son los candidatos propuestos por unos cuantos dentro de los partidos a quienes tenemos como opción para elegir.

Ya no hay reversa en los términos del proceso electoral que estamos viviendo. Si nuestra falta de participación en la vida democrática del país está produciendo el perfil de candidatos que tenemos a la vista es porque nuestro interés en los procesos es mínimo.

No está de más recordarles a los integrantes de los partidos, en especial a las tribus de los que manejan la membresía de ellos que nunca será mejor el criterio de un pequeño grupo contra un proceso democrático interno. Que la propuesta de remedos de dictador nunca ha sido mejor que un proceso donde se demuestra que se está proponiendo lo mejor porque deriva de la participación mayoritaria de sus militantes.

Estamos ante la disyuntiva de renovarnos como país o condenar a varias generaciones más a vivir en el rezago, en una esclavitud de hecho y reducidas oportunidades para los millones de jóvenes mexicanos que hacen de México una nación con esperanza. Especialmente para darle esperanzas a los millones de pobres que por generaciones se siguen generando por la corrupción y mediocridad de los gobernantes que no han evolucionado de estructuras sociales viejas y anquilosadas.

Sumar esfuerzos de participación ciudadana para modernizar al país.

Apostar a la modernización del país inicia por retomar la educación como un modelo de desarrollo donde la innovación es insustituible, la evaluación educativa es indispensable y la mayor cobertura supone nuevas visiones en la labor magisterial… no más educación para manipular y recrear monstruos de organizaciones gremiales con grandes poderes para obstruir el crecimiento con calidad de vida que requiere la nación.

Modernizar al país requiere de sistemas que sustituyan la arbitrariedad de las autoridades en la ejecución de las políticas públicas, que reduzcan de manera sustantiva la lentitud de respuesta y por tanto el rezago.

Modernizar el país requiere del crecimiento de la planta productiva como única alternativa para la generación de empleos y tener opciones para los jóvenes del país como actores centrales en el desarrollo.

Modernizar al país requiere jubilar a la propuesta política que nada aporta a la visión de servicio que se requiere de los gobernantes.

Desplazar a los corruptos es posible si no le renovamos las oportunidades de gobernar y la próxima elección es el momento crucial.

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

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