Navarro y Samanta, la doble moral en la capital

1.- El PAN y su falsa honestidad

Aunque aún no se concreta la sanción económica al Partido Acción Nacional (PAN) tras las revisiones a sus finanzas, habrá que hacer notar el fondo que exhiben los magistrados electorales con su primera sentencia.

Por supuesto que se trata de irregularidades financieras detectadas en el periodo del ex presidente panista, Gerardo Trujillo, el ex diputado local por Guanajuato y actual empleado del gobernador, Miguel Márquez Márquez.

Por supuesto que se trata de transacciones financieras que levantaron sospechas a los auditores del Instituto Electoral y que exhiben a un PAN sin transparencia, bajo sospecha de corrupción y con bastantes negocios nada claros.

Por supuesto que se trata de un partido desgastado, impregnado de la inmundicia de la política corrompida, cuyo síntoma se le criticó al Revolucionario Institucional, tras el desgaste de su permanencia en el poder, y que ahora se detecta en el blanquiazul.

El PAN enfrenta un terrible desgaste en su credibilidad. Su deterioro es lamentable para quienes aún presumían de su democracia, de su transparencia y de su honestidad, además del supuesto manejo correcto de sus finanzas públicas.

Se ha descompuesto.

Quizás logre disminuir la sanción, esquivar la justicia electoral o contrarrestar las acusaciones de las autoridades, pero será gracias a una estrategia o defensa legal, y no a un ejercicio de transparencia o rendición de cuentas.

La ruina del PAN justo se exhibe durante el sexenio del gobernador Miguel Márquez Márquez, cuya falla principal de su ejercicio o sexenio, es justamente la transparencia y la rendición de cuentas.

Lejos está de considerarse a Gerardo Trujillo, como ese hombre de honestidad e integridad, como se le reconoció a su padre en la capital. Su nombre no sólo se ha manchado por el sometimiento irracional a un gobierno sin principios y sin valores.

2.- La doble moral de los esposos.

La imagen que promueve el diputado panista, presidente del Congreso, Alejandro Navarro Saldaña, para descalificar a quienes usan a la niñez para asuntos de política, es una pedrada bien puesta, pero a su propia esposa, la regidora azul, Samanta Smith.

Justo el día en que él fijaba postura sobre el tema del Día del Niño, su esposa se fotografiaba con unos niños capitalinos, a quienes les entregó unos regalos para que, en el día de la elección del 2018, la recuerden como aspirante a un puesto popular.

Patético el tema planteado por ambos.

Las fotografías del matrimonio político, difundidas en Facebook, no sólo exhibe la poca comunicación que traen, sino la doble moral con que se manejan, a propósito de la ambición que los ha impregnado y cegado.

Alejandro Navarro, desde su curul, pretende convencer con un discurso a favor de la dignidad de las personas, mientras su esposa, justo hacer gala de lo contrario. Ambos han perdido credibilidad y fuerza política.

Su doble discurso, ya se lo reclamó también el panista de Silao, Jorge Galván.

El profesor Galván, reclama a Navarro, su nula presencia en el municipio, el mismo que le entregó su apoyo para alcanzar la diputación. Galván lamenta que el legislador no se asome ni de chiste a Silao.

El tema fue discutido fuertemente en Facebook, cuyos contenidos fueron retirados de inmediato, como parte del nuevo esquema que trae Navarro Saldaña: la censura y la mesura. Más una que la otra.

Habrá que comentar que Galván se quedó corto en sus comentarios, pues valdría la pena que le hiciera los mismos reclamos al diputado panista, Guillermo Aguirre Fonseca, oriundo de Silao y quien, en su amplia gestión, ha hecho nada por el municipio.

Bueno, ya entregó algunas cobijas en diciembre, algunas despensas en enero y varios videos en WhatsApp. Su sobriedad no le alcanza para sacar adelante la ley de protección a periodistas que tanto presumió en su llegada al Congreso.

No cumplirá, por supuesto.

3.- El estilo de Márquez frente a los empresarios

Nos ha quedado claro que el nuevo estilo del gobernador, Miguel Márquez, es la imposición. Así dejó el sabor a los empresarios leoneses, quienes ante el desatino del Mandatario, le mandaron decir qué tan equivocado está en eso de sacar dinero de un fideicomiso creado para la seguridad y no para construir bases militares.

Son los primeros destellos de una desesperación que enfrentan los funcionarios por la pérdida del poder. ¿Así seguirá reaccionando o podrá controlar sus nervios de arranques mal calculados en la política?

Alfonso Machuca

Periodista con más de 17 años de experiencia. Académico en varias Universidades de Guanajuato. Conferencista, colaborador y Columnista.

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