Octavio ha unido a todo Barrio Nuevo para salvar su vida

SILAO, GTO.– Octavio, de ocho años, lucha por salvar su vida, sanar las heridas de sus quemaduras y restaurar su cuerpo.

Una explosión en su casa, ubicada en la calle Lucero de Barrio Nuevo, le ha interrumpido su vida y ha puesto a su padre, Octavio, a implorar a Dios por un milagro.

Es realidad, todo el barrio clama por eso.

La mamá de Octavio también está en coma inducida por las graves heridas de la quemadura, pero sólo Octavio podría viajar a una clínica especializada de quemaduras que atiende a menores de edad.

Su mamá también lucha por sobrevivir.

Esta tragedia, del 15 de mayo en Silao, ha unido a los vecinos de este barrio popular, no sólo para elevar oraciones, sino para reunir recursos y pagar el traslado de Octavio, el de su papá y de un familiar más que será su intérprete.

Todo comenzó con un olor a gas y la chispa de un corto circuito, de ahí la explosión justo cuando Octavio y su mamá bajaban las escaleras. Se escuchó una detonación,  sus gritos y llantos por el dolor causado por el fuego que los quemaba.

El 15 de mayo por la mañana esta familia de la calle Lucero,  que se dedica a la elaboración de pan, vivió la tragedia de enfrentarse a un incendio. Octavio de 8 años de edad y su mamá María Loreto fueron alcanzados por las llamas que quemaron todo su cuerpo.

El pequeño Octavio está en coma inducida para que no sufra el por el dolor de las quemaduras en totalidad de su cuerpo. Ellos fueron atendidos el Centro Estatal de Cuidados Críticos que está en Salamanca.

Su mamá María Loreto Trejos de 43 años, también vive un estado crítico, ellas  es atendida en Salamanca, mientras que sus familiares buscan apoyos para trasladarse a verla, para comprar medicamentos e invertir en la panadería, porque también se quemaron los ahorros que tenían guardados, junto con todas sus pertenencias.

“Nos hace falta todo, a mi hermanito se lo van a llevar ahorita y mi mamá está grave. Nos dicen que está estable, se quemó su cara y su cuerpo. No despiertan nos dicen que los tiene así dormidos para que no sientan el dolor”, platicó en medio del llanto Mónica Sarai Ramos, la hermana de Octavio.

Esa mañana Octavio Ramos corrió cuando escucho el estruendo para rescatar a su hijo y a su esposa que se quemaban, sus familiares y los vecinos entraron a apoyarlos.

 “Mi papá gritaba hermano el ropero, el ropero, pero ya no pudimos entrar a rescatar sus cosas. Ahí tenía guardados todos su ahorros para comprar la harina, el material de la panadería y los sueldos de sus trabajadores”, recuerda Mónica de ese momento.

 El cuerpo de Bomberos de Silao, llegó en cuanto supo del siniestro para controlar el fuego y evitar más riesgos.

En medio del fuego y la desesperación por el dolor de su esposa y su hijo, Octavio Ramos también sufrió quemaduras en los brazos, pero su mayor dolor es el de ver a su familia que pelea por vivir. 

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