Operación “Deshiele” de Estados

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Por Daniel Lanuza

Trump de nueva cuenta se ensalza para usar su idioma de manera coloquial: “wow, president Obama has landed in Cuba, big deal, and Raul Castro wasn´t even there to greet him […] no respect […]; la famosa bloguera disidente cubana Yoanni Sánchez se refirió a él como: “el hombre que llegó con el agua […]” aludiendo a los problemas de sequía que están sufriendo los cubanos de un tiempo para acá; Barack Obama y su familia tuvieron que sacar los paraguas al salir del Air Force One en el Aeropuerto Internacional de La Habana alrededor de las 16:30 horas tiempo local este domingo 20 de marzo de 2016, antes de subirse a “La Bestia” que aguardaba el mando militar sobre las pistas. Una visita de Estado por cuatro días para “descongelar” las relaciones entre ambos países, después de casi 60 años de bloqueó económico impuesto por los EE.UU. a la caída de Fulgencio Batista y del triunfo de la Revolución Cubana (BBC, 2016). Histórico en varios sentidos no obstante que los mandatarios de ambos países, desde diciembre de 2014, estaban conciliando las agendas para la inédita visita de Estado, el primer presidente de los EE.UU. que está en la Isla más grande del Caribe, después de 84 años.

El republicano y multimillonario D. Trump habla de “falta de respeto” de la familia Castro por la visita de la familia presidencial a Cuba, publicó en su twitter. ¿Qué sabe Donald Trump de “respeto”? si sus intervenciones no son más que irrespetuosas hasta rayar en los Derechos Humanos e Internacionales. Bien expuso el demócrata Obama en días pasados: “being president is not a matter of a talk show […]”.

México tiene excelente relación con Cuba especialmente aquella durante los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y de Fidel Castro Ruz. Hasta hicieron negocios juntos.

Por supuesto que Donald Trump y los correligionarios republicanos se oponen incisivamente a la visita del presidente Obama a la Isla, ya que dentro de los puntos de acuerdo internacional a revisar son, entre otros: el bloqueó que desde 1961 está impuesto en Cuba y el esclarecimiento de los expedientes castrenses de los internos militares de la cárcel de Guantánamo que ya tienen años sentenciados sin realmente saber cuál es la condición del Code Red; y otro, definitivamente el más importante, el “leasing” o renta anual que significa Guantánamo Bay; es decir, EE.UU. debe pagar por el uso de un pedazo de territorio cubano en beneficio de los estadounidenses, que desde 1903 está la Enmienda Platt como epílogo o agregado constitucional y para destrabarla, requiere de la intervención del Congreso de los EE.UU. Compleja la intervención por los puntos de los dos partidos políticos en el hemiciclo.

Resulta que desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, solamente se ha hecho un cobro por el arrendamiento de casi 2 mil dólares anuales por 116 km2 que tiene el pequeño territorio enmallado para separar a los cubanos de los que allí trabajan (5,400 personas entre militares y civiles), al cuidado estratégico y militar del domo norteamericano desde el Caribe y probablemente responder como base naval, como fue el caso de la Guerra Fría (1962) entre la entonces URSS y los EE.UU. La ventana de control militar que tiene EE.UU. sobre el Caribe y sobre el Atlántico sur, recordando que Guantánamo está ubicado en la parte sudeste de la isla viendo a Venezuela y Panamá y las otras islas caribeñas del mar de las Antillas, un lugar de privilegio militar/naval para misiles nucleares bien instalados; como el paso de los 77 kilómetros de Panamá que está controlado por Miami (Toffler, 1965).

Micheal Strauss (2016), profesor de la Universidad de Oxford, especialista más reconocido sobre las relaciones estratégicas y diplomáticas entre Cuba y los EE.UU., considera que la visita de Obama sí tiene que ver con la búsqueda de reformar la Enmienda Platt y lo va hacer desde la “voz directa de los cubanos”, así lo dijo Obama cuando llegó a la Isla, de ahí la importante presencia de la familia completa, una invitación seguramente a la sensibilidad social y humana, para los ojos de la Corte Interamericana de los Estados Americanos, y para la Academia de Ciencias Nobel de la Corona Sueca-Noruega.

En 1903, los presidentes cubano Tomás Estrada Palma y el norteamericano Theodore Roosevelt, firmaron un Acuerdo bilateral, sustantivamente militar en beneficio de los EE.UU., e incluir esta Enmienda Platt en la Constitución cubana para que ese país caribeño cediera dos territorios para fines norteamericanos, las bahías de: Guantánamo y Honda, ésta segunda nunca se hizo efectiva y convenido pagar por ella una suma anual de 2000 dólares en moneda oro, a Cuba. Washington forzó a Cuba para que lograra el apéndice constitucional en su Carta Magna, y que en efecto cediera los territorios a los EE.UU. para que pudieran tener una base militar, armada, buques y despliegue bélico para los intereses muy americanos, por el tiempo que fuera necesario. Por supuesto, que en el forcejeo, Estrada Palma no consideró que los dos mil dólares monedas oro de Fort Knox que anualmente debían pagarse estarían sujetos a una balanza comercial muy expuesta a los caprichos económicos, no sólo de esas dos naciones, sino del mundo entero. Hoy es nada, ni siquiera es “ínfima renta” como lo dicen los analistas, hablamos de unos 35 mil pesos mexicanos, (Banxico, 18 de marzo de 2016), a razón de 3 pesos por hectárea por año.

Pareciera que los forcejeos están dados por los republicanos, empero a uno de los mejores gobiernos que ha tenido los EE.UU. en manos de los republicanos y en su momento el efímero partido progresista fue Roosevelt (1901-1909), quien hizo mucho por la cultura y la ciencia americana universitaria, política educativa a la vanguardia. Otro por cierto forcejeo promovido por los republicanos fue el 11 de septiembre de 1973, la caída del presidente socialista Salvador Allende (1970-1973) y el completo apoyo norteamericano del gobierno de Richard Nixon (1969-1974) al del revolucionario militar conservador chileno Augusto Pinochet (1973-1990), por convenir a los intereses democráticos republicanistas de los norteamericanos en el cono sur. Y luego el plan económico estratégico militar de la “Guerra de las Galaxias” de Ronald Reagan (1981-1989), justamente cuando se consolida el neoliberalismo en México (1982-1994): el de Miguel de la Madrid y entregarlo a Carlos Salinas de Gortari.

Análogamente podemos desprender el intento de “deshiele”, con la propuesta de Obama en Cuba, seguramente trata de una cortesía convenenciera para desenmarañar la añejada Enmienda Platt, de la misma manera que hiciera Alemania en 1917, cuando el presidente Venustiano recibió un simple telegrama de manos del embajador alemán en México, el conde Heinrich von Eckardt, quien debía buscar una alianza México-Alemania en contra de los EE.UU.; enviado el 16 de enero de 1917 por el canciller Arthur Zimmermann del Imperio Alemán, a veinte días de la promulgación de la Constitución de 1917, en Querétaro (ciudad donde también fue ratificado el Tratado de Guadalupe-Hidalgo en mayo de 1848). Tal telegrama interceptado e interpretado por el servicio secreto británico y por este código abierto, EE.UU. ingresa, finalmente, a la Primera Guerra Mundial, empujado por la geopolítica globalista de manos de una Alemania perdida. La propuesta era la ruptura del Tratado de Guadalupe-Hidalgo (firmado en febrero de 1848). Obama propone romper la Enmienda Platt (1903). La pregunta: ¿Qué gana los EE.UU. con esta ruptura? Hoy sabemos a 99 años de distancia qué ganó México el no haber aceptado la ruptura del amoroso Tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848). Estemos pendientes de qué estará ocurriendo con una “Cuba Libre” a la iniciativa privada provocada por Raúl Castro Ruz (2008), hermano del caudillo triunfador de una de las revoluciones del Mundo, el comandante Fidel (1926-), quien hoy tiene 89 años de edad y 49 años en el Poder, primero, como “primer ministro” y luego como “presidente de La República de Cuba”. Son 84 años que no se hace una visita de Estado a Cuba por parte de los EE.UU. Por supuesto que no será un republicano el que intente el “deshiele” de los Estados y menos dos ciudadanos americanos de ascendencia cubana en la vida política americana y oponentes republicanos de Donald Trump, en estas primarias. Inédito. (Lanuza, 2016).

 

 

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