“Por los demás”

Así se llama el fideicomiso que en voz del presidente electo Andrés Manuel López Obrador se creó para ayudar a los damnificados de los sismos del año pasado en nuestro país.

Se ofreció dedicarlo a dar ayuda a todas las personas afectadas para “aliviar” aunque fuera parcialmente, la situación por la que estaban pasando. Sin interés político, sin querer sacarle provecho en el contexto del proceso electoral, sin manejar las cosas en beneficio de los votos que buscaban para ganar la elección, misma que les era favorable según todos los indicadores de las encuestas. ¿Cuantas mentiras…?

Cuantas mentiras tendremos que escuchar, ver, descubrir. El partido de los transformados en honestos no logra contener los efectos de las falsedades con las que se manejan y el presidente electo dice ocurrencias cada día, hasta cuando está de vacaciones, a través de twittear para enfrentar los dictámenes del INE. Tratándolos como una venganza de la autoridad por haber ganado… así como lo leyó. Lo que cada quien quiera entender. Cualquier parecido con el vicio Twittero del presidente de Estados Unidos es mera coincidencia.

El fideicomiso POR LOS DEMÁS fue creado para ayudar a los damnificados, con dinero de las prerrogativas del partido MORENA, es decir, con dinero de los impuestos de los mexicanos que reciben los partidos para pagar la democracia mexicana. El fondo llegó a 79 millones, no los 103 anunciados.

Pero todo el dinero que salió del fideicomiso fue utilizado para pagar a operadores de las campañas de MORENA. ¡Nunca se dio un peso a ningún damnificado! El INE documenta el delito electoral hasta con los detalles de cómo salieron 64 millones en cheques de caja para 70 personas que están en la nómina del partido. Es decir todo un mecanismo paralelo de financiamiento a las campañas.

Desde luego que los procedimientos legales no hacen posible, por ahora, a delincuentes electorales, hay que esperar una larga historia de discusiones jurídicas para afirmar: son delincuentes electorales; muchos más procesos para conocer una sentencia, en el sentido que sea… que le vamos a hacer la justicia mexicana no es, ni será, pronta y expedita.

 

 

A la penalización que nos podemos acercar es a la de los medios de comunicación. La que siempre tiene a tiempo la información, la que sí investiga y que por desgracia, puede cambiar abruptamente por autocensura o de plano porque así convenga a sus intereses; ya después vendrá el derecho a la información, y el compromiso moral de decir la verdad.

El partido de “los honestos “no es tal. Hicieron trampas, manipulan información, mienten a la sociedad.

Faltan 130 días aproximadamente para que el presidente electo tome posesión de su cargo, ya ha nombrado secretarios de estado que atienden y declaran sobre los asuntos que serán materia de sus carteras, en veinte días hemos escuchado cualquier cantidad de ocurrencias de todos ellos.

Sin embargo parece haber varias agendas que se están instrumentando en paralelo: los radicales de izquierda, los sin razón, ahora proponen la agenda a los miembros del foro de Sao Pablo, como lo hace el diputado electo Noroña. Los legisladores electos asoman cada vez con mayor frecuencia la idea de una refundación de la República.

No tarda en que leamos el discurso de una constituyente, es decir, de un congreso constituyente para de una vez cambiar toda la constitución en función del proyecto progresista, como se le vuelve a llamar a la ideología de izquierda.

Un partido que está en la tarea de “ablandar la relación con los opositores” para que transite su agenda sin conflictos y un presidente que asume sus ocurrencias para mantener el único discurso que ha tenido desde hace cinco años: terminar con la corrupción.

¿Quiénes son los demás, a los que se refiere el fideicomiso?

No fueron los damnificados, no querían que se enterara la autoridad electoral, no son los partidos satélites que les ayudaron a conseguir los votos y ahora están en riesgo de perder su registro como efecto de las alianzas que negociaron. El dinero fue para los operadores del proyecto de MORENA, los dineros que viene, ahora procedentes de los impuestos de los mexicanos. Son para la nueva masa crítica que necesitan en el proyecto para la operación en la sociedad, para la movilización de masas.

Por ahora hay que ver cómo evoluciona su prueba de fuego: someter a la burocracia, con los cambios de sedes y con los ajustes salariales.

Nada de lo que está sucediendo con MORENA es POR LOS DEMÁS.

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

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