¿Quién gobierna Guanajuato?

1.- Una mujer con poder

Miguel Márquez Márquez, había decidido hace casi un año, hacer un cambio radical en la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). Pensó en el actual secretario de gobierno, Gustavo Rodríguez Junquera.

El día que habló con él, en Palacio de Gobierno, fue muy claro: “¿Le entras a lo que sea? ¿Estás dispuestos a entrarle a los chingadazos? ¿No tienes miedo? A ver si de veras compones lo que tanto recomiendas.”

Junquera le respondió que estaba dispuesto entrar a lo que el “jefe” dijera. No importaba los riesgos. No importaba lo que representara. Él estaba listo para ocupar lo que el Gobernador decidiera.

Pero en realidad, Márquez no decidió.

La voz de una mujer lo hizo cambiar de opinión en cuestión de minutos. Era su asesora de cabecera, Juanita de la Cruz. Ella le habría dicho por teléfono que si, en verdad “ya no aguantaba a Toño (Antonio Salvador García)” era mejor que Junquera lo desplazara y dejara pendiente la Procuraduría.

Y así sucedió.

Márquez aplazó el cambio en la Procuraduría de Justicia de Carlos Zamarripa Aguirre. Aunque lo cierto de esta conversación, es que Márquez y la ahora secretaria particular del gobernador electo, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, habrían pensado en Junquera para ocupar la Procuraduría.

Todos suponen todavía que podría concretarse este cambio que fue pospuesto desde hace varios meses, sobre todo porque desde Palacio, las decisiones siguen definiéndose desde la nueva gobernadora del estado o la nueva secretaria particular del gobierno del estado, como usted quiera decirle.

2.- El segundo escándalo del gabinete

Más vale que el gobernador electo de Guanajuato, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, reconsidere la posición que otorgó al político jalisciense, José Guadalupe Tarsicio Rodríguez Martínez, como nuevo Secretario de Infraestructura y movilidad estatal.

El gremio local de los constructores considera que, además de estar acusado de corrupción, el ex funcionario calderonista no es guanajuatense y puede favorecer a empresas no propiamente del terruño.

Basta sólo revisar los antecedentes de Tarsicio Rodríguez. En el 2014, José Guadalupe fue señalado por senadores de corrupto e incluso se impulsó un punto de acuerdo para pedir a la PGR que investigara las presuntas irregularidades en las que había incurrido Tarsicio cuando fungió como director de CAPUFE.

Diego Sinhué debe una explicación honesta y transparente del por qué decidió “impulsar” a un funcionario con semejante historial negro, en posiciones que excesivamente tienen un historial negro, pero además, lo promueve en un gobierno cuyo historial de licitaciones, es igual de negro o peor.

3.- Una CANACO sin credibilidad

Por cierto, la nueva dirigente local de la Canaco Silao, la dentista Alejandra Parra, ya salió a decir  que las cuentas de la cámara, están más sanas que una muela picada o una encía hinchada. Eso sí, no presentó ni una radiografía, ni cosa semejante que avale sus dichos.

El diagnóstico fue muy fácil sencillo y la operación muy sencilla, pues se realizó sin anestesia y en un quirófano discreto y sin reflectores. Para efectos de imagen y de política bastó con una conferencia de prensa para negar todo.

Antes, el lunes por la tarde, tras revelarse las irregularidades administrativas y la renuncia del presidente de CANACO, Juan Antonio Gómez Durán, los integrantes del consejo formalizaron la toma de protesta de la nueva representante de los comerciantes y hasta sostuvieron una tregua para no hablar más del tema.

Parra convocó de inmediato a una sesión extraordinaria con el representante de la Fecanaco, Roberto Marrufo y acordaron censurar todo de las anomalías, pues de seguir con el desprestigio, el gobernador Miguel Márquez les cancelería el apoyo económico de 150 mil pesos que prometió a todas las canacos municipales.

¿Será?

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