Reagrupando o juntando lo que queda….

El proceso electoral que terminó, paradójicamente, deja saldos negativos hacia dentro de las estructuras de los partidos. Aunque sobraron comentarios y advertencias de que esto podría suceder, derivado de las fórmulas de alianzas que se propusieron, de las estrategias “ciudadanas” que se quedaron en el papel, de la fuga de inconformes porque “no los tomaron en cuenta” para las fórmulas de las candidaturas y de los que traicionaron a sus partidos para rellenarle las candidaturas al partido del presidente electo, por decir lo menos.

El hecho es que en la resaca del proceso electoral a los partidos no les acaba de ir lo bien que soñaron, incluyendo al MORENA: el 80% no ha tenido militancia partidista con el dueño del partido y ahora presidente electo.

Los usos y costumbres de los partidos que compitieron, es decir, los grupos de poder internos a los partidos, las tribus, los dueños… olvidaron abruptamente las metodologías de la democracia, la lealtad como un valor humano y por tanto indispensable en el agrupamiento político… olvidaron que en la lucha por el poder también hay restricciones éticas, por el propio bien de las partes, sobretodo olvidaron que el hartazgo de la sociedad por los indescifrables índices de corrupción en las estructuras gubernamentales y un gran número de empresas proveedoras de los gobiernos. 

Sin duda qué hay nuevos líderes en los partidos: los que ganaron sus competencias políticas y los que estos están perfilando para retomar las estructuras de control de los partidos. Es decir, nuevamente la doctrina partidaria tendrá que esperar para algún día. Hay que reagrupar las enclenques estructuras para no perder las oportunidades. 

Ciertamente hay partidos que están en riesgo de quedar en el intento; el PRD tiene más posibilidades que no llegue al próximo proceso electoral, lo que le queda de militantes está pendiente de que sean recibidos en MORENA,

El PRI se encuentra ahora en la irrelevancia electoral, como afirmó la expresidenta Sauri… la realidad es que nunca había obtenido tan baja votación en una elección presidencial, hasta los votos duros perdieron consistencia.

 Los panistas urgidos de desaparecer del plano político partidista a su “líder” Anaya Sueltan el mayor número de nombres posible… serán la oposición más débil de los últimos treinta años.

Sigue latente que se reencuentre con el humanismo político (corre el riesgo de ya no entenderlo), también de no asumir su papel de contrapeso en las decisiones políticas del nuevo gobierno.

De los demás partidos se puede decir muy poco si siempre han estado en la irrelevancia política.

Por ahora el único que promueve un proceso de elección de dirigencia, es el PAN, estarán renovando todas sus estructuras en los estados del país, con una crisis de identidad que pasa por cuestionar a todos los expresidentes de los últimos veinte años. Los que no pasan por busca chambas plurinominales, están ahora en cargos ofrecidos por MORENA, apostados a controlar el partido, instalados en el presupuesto público.

Van a tardar en darse cuenta que la agenda legislativa camina hacia una asamblea constituyente y como opositores están entretenidos en tomar las posiciones partidistas, porque las van a necesitar en la próxima contienda.

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