Segunda semana… La tempestad emocional va pasando.

A nadie le extraña que los temas que ocupaban las prioridades en las agendas del país quedaran reservados para otra ocasión, en el mejor de los casos.
Las urgencias por resolver los retrasos en materia de infraestructura tendrán que esperar al próximo sexenio, las exigencias para resolver la modernización de las escuelas del país está en tela de juicio aunque por lo pronto el presidente Peña amenazó con dejar de pagar a los maestros si no se recauda el impuesto de la gasolina, no da tiempo de darle seguimiento a los gobernadores corruptos, los prófugos de la justicia, si el exgobernador Moreira recibía 2 millones de dólares mensuales por dejar trabajar a los Zetas en su estado, si los taimados miembros de la “tremenda corte” seguirán ganando los casi 700 mil pesos mensuales, si los diputados aprobaron el impuesto a la gasolina y ahora se rasgan las vestiduras con el gasolinazo, si los gobernadores se bajan “poquito” su sueldo pero le siguen metiendo la mano a los costos de las obras y los presupuestos de compras del estado… interminable la lista de temas que han pasado a ser parte de las trivialidades; mientras que la sociedad sigue buscando como ajustarse el cinturón para que le alcance a pagar los tramos de transporte que tiene que pagar, absorber el incremento inflacionario en todas sus compras de la canasta básica y tener que aguantar más discursos y más mentiras de como se está pasando la crisis económica que tiene origen en los altísimos niveles de corrupción gubernamental en todos los ámbitos y todos los poderes que ejercen la función de autoridad en nuestro país.
Todos los políticos se tiraron al piso para dejar claro que sí están haciendo ” un esfuerzo extraordinario ” en el ejercicio del gasto público, especialmente el ejecutivo federal y los gobernadores buscaron cámaras y micrófonos para decir que se bajan los sueldos, que ya ajustaron el gasto, que sancionarán a los que usen el vehículo en asuntos personales, que racionarán el gasto, que serán cuidadosos en el ejercicio presupuestal.
Por ahora tenemos una segunda semana con menos crispación social esperando que el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar empiece a tener contenidos creíbles, medibles, cuantificables. Da la impresión que la tempestad emocional disminuye. (No estaría tan seguro que así sea, que los ciudadanos terminen por aceptar que al gobierno no se le puede ganar y qué hay que resignarse a “pagar” las consecuencias de la incompetencia y corrupción de nuestros gobernantes, provenientes de todos los partidos políticos.)
Con la convocatoria de un presidente que tiene el 11% de aceptación de los mexicanos y escribiendo “como se pueda” los cuatro objetivos que sustenta el acuerdo, fueron a sacar del baúl de lo inservible, el viejo y desgastado formato de los pactos para la estabilidad económica; donde los sectores se comprometen, nadie les da seguimiento, logra el objetivo de ser mecanismo de catarsis mediático, ayuda a bajar la presión social (lo que cada quien quiera entender) y salvamos la segunda y tal vez la tercera semana de la crisis social mientras llega el efecto de la toma de protesta del presidente de Estados Unidos.
¿Cómo van a hacer para cuidar la economía de las familias mexicanas? Quizá antes sería bueno saber que entienden los firmantes con esa afirmación si es lo primero que han afectado con la corrupción sin límite que los tiene en el gobierno.
¿De dónde va a salir el recurso económico para impulsar proyectos de inversión para 2017 y 2018? Será que piensan en los gobiernos que los ciudadanos creemos que con los ahorritos derivados de sus modestos ajustes a los sueldos y consumos de telefonía y gasolina alcanzará para esos objetivos del acuerdo. Solo por referirme a los dos primeros de los enunciados del acuerdo. Tal vez lo único rescatable del acuerdo es la determinación del presidente de la coparmex para no firmarlo.
El final de la próxima semana será de pronóstico reservado.
Hasta la próxima PROSPECTIVA.
José Gerardo Mosqueda Martínez,
Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato
presidente@iapguanajuato.org, gmg@gerardomosqueda.com.mx
gerardomosqueda/ mosquedagerardo

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