¿También tú, Morena?

Al PAN Gobierno le gustan las reuniones en lo oscurito. Así han gobernado y así han construido una cultura política basada en la componenda y el arreglo bajo la mesa.

Así, destruyeron prácticamente a toda la oposición en Guanajuato. Así han durado en el gobierno casi tres décadas y van por más.

Al Partido Verde le prometió Miguel Márquez una secretaria del medio ambiente que nunca les cumplió. Hasta presentaron una iniciativa lo que permitió que le disputaran la paternidad  de la idea a Diego Sinhue Rodríguez en campaña.

Al PRI lo compraron enterito, con minucias, lo que los condujo directo al peor derrumbe electoral de su historia. Al PRD lo engulleron completo y también le pagaron con migajas. Ya no se diga Movimiento Ciudadano o Nueva Alianza, pequeños satélites que recuerdan los tiempos vergonzosos del PPS y el PARM.

Hoy la misma receta, patentada por una operadora política que se mueve en las sombras pero que es altamente efectiva para descafeinar a la oposición, Juanita de la Cruz Martínez, le empieza a ser aplicada a los chicos y chicas de Morena, con los mismos exitosos resultados.

Hace unas semanas el líder de Morena en el Congreso estatal ya había dado su anuencia para que Gerardo Trujillo llegara a la Secretaría General del Congreso, sin importar que no llenara el perfil. Ernesto Prieto iba a votar gustoso un cambio a la Ley Orgánica con absoluta dedicatoria personal.

Lo evitó un escándalo armado al interior de Morena que escaló hasta la dirigente nacional Yeidckol Polevnsky, aunado a la resistencia del Verde. Era demasiado entreguismo, demasiado pronto.

Sin embargo, la resistencia no duró mucho. Después de una radicalización mediática de Morena sobre el tema de la ratificación de Carlos Zamarripa en la procuraduría de Justicia, combinada con la indignación por el atentado mortal sufrido por un funcionario del municipio morenista de Apaseo el Alto, donde se exigió desde el mismo Senado de la República la renuncia del funcionario estatal, este viernes los altos mandos de Morena sorprendieron con una reunión a puerta cerrada con el gabinete de seguridad del estado, encabezado por Luis Ernesto Ayala y con la presencia de los impugnados Zamarripa y Alvar Cabeza de Vaca.

Se trata del mismo Luis Ernesto Ayala que desairó el Foro de Paz convocado por Morena el pasado 4 de octubre a donde envió a su subsecretario Martín López Camacho. El secretario de gobierno estatal dosifica sus presencias, pero logra sentar a la mesa a la oposición más radical con solo una llamada de teléfono.

Si eso no se llama domesticar a la oposición que alguien invente un mejor término.

Y no es menor la hazaña, ahí tuvo a la plana mayor de Morena en Guanajuato: Mauricio Hernández, el futuro superdelegado; Malú Micher, la experimentada senadora ebrardista; Antares Vázquez, la senadora morenista con más arraigo entre las bases del estado; Miguel Ángel Chico, la vena priista de Morena; y, por si fuera poco, la bancada completa en el Congreso local.

No sabemos qué se trató en la reunión, salvo dos boletines escuetos, el primero del gobierno y el segundo forzado por las preguntas públicas a los representantes de Morena que asistieron. 

El boletín gubernamental afirma que se “acordó mantener comunicación permanente y trabajo coordinado” con Morena. Precisamente lo contrario de lo que ocurrió con el envío de la ratificación de Zamarripa al Congreso. Mucho menos lo que ocurrió cuando el propio Zamarripa salió a criminalizar al asesinado candidato de Morena en Apaseo , en las pasadas campañas.

 El origen de la reunión también fue motivo de discrepancias a posteriori. Mientras de parte del gobierno se aseguró que el encuentro fue buscado por el secretario de gobierno, la versión de Morena en un tardío boletín que pasó prácticamente desapercibido en los medios, establece que fue este partido el que solicitó la reunión para que “se nos presentara la estrategia emergente de seguridad.”

Y ya arrinconados por la edulcorada versión oficial que hablaba de “mantener comunicación permanente y trabajo coordinado”, Morena aseguró que, ante la no exhibición de la estrategia de seguridad, se reiteró el rechazo a la ratificación de Zamarripa  y del secretario Cabeza de Vaca.

Sin embargo, más allá de las versiones discrepantes, insidiosa la del gobierno, reactiva y a destiempo la de Morena, queda una fotografía que dice más que mil palabras. 

En ese documento gráfico, el clima que reina entre los cuestionados funcionarios de seguridad del gobierno panista y la crema y nata del morenismo en Guanajuato, es de cordialidad y camaradería

Solo ellos saben lo que en realidad ocurrió y con que expectativas salen de su cumbre . Para quienes observamos hace tiempo la política de Guanajuato, como es mi caso, el saldo de la reunión esDiego Sinhue, 1 – Morena, 0. En la guerra de novatos, parece que el panista se chamaqueó a los chairos de nuevo y viejo cuño.

Para la sociedad de Guanajuato, cansada de la ineficiencia de un gobierno hegemónico, queda claro que seguimos sin contar con una oposición sería, inteligente y honesta con los ciudadanos. Lástima.

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