Todo se puede cambiar

En 85 días pueden suceder casi cualquier cosa y no me refiero a las agendas de los procesos electorales de nuestro país porque a los equipos de trabajo de los candidatos les irán agregando las campañas de los legisladores locales y presidentes municipales para completar las candidaturas para los 3400 puestos de elección que estarán en juego el 1 de julio. ¡Así qué hay mucho que agregarles!

Mientras más contenidos tienen las redes sociales y los medios de comunicación sobre los acontecimientos electorales, más se van focalizando los asuntos en cada vez menos temas que le afectan a la vida cotidiana de los mexicanos: la percepción de inseguridad crece en las familias de los mexicanos de todos los municipios del país y las noticias contribuyen a subir el nivel de preocupación; si atacan a los escoltas del gobernador de Chihuahua, si se niegan a trabajar los policías en el estado de Guanajuato, si gobernación insiste en la seguridad personal de los candidatos presidenciales y los de otros niveles prefieren no hacer conjeturas y contratan escoltas, si los marinos se equivocaron en su ataque, si cambian comandantes de la policía militar, decenas de crímenes dolosos todos los días, ajustes de cuentas, feminicidios, por si hiciera falta un nuevo temor derivado de las diatribas del presidente Trump y su instrucción de militarizar la frontera con nuestro país. Asunto que, por cierto, no es de menos escala, por primera vez el presidente Peña logra comunicarse con carácter y transmitir a los mexicanos que merecemos respeto y tenemos dignidad. Aunque sea el discurso de siempre; ahora lo pronunció bien. Pero si a esto le agrega usted que miles de candidatos estarán gritando todos los días que ellos si van a resolver el problema de la inseguridad y de la violencia… pues lograremos subir los índices de percepción de un país inseguro y violento sin lugar a duda.

El segundo tema donde se está focalizando el discurso de los miles de candidatos es la corrupción, pero como no, si es el tema de campaña más rentable. No habrá un candidato ( ni los corruptos ), que no esté comunicando que van a terminar con la corrupción gubernamental, mientras tanto sigue el proceso de endeudamiento del gobierno federal, gobernadores, como el de Guanajuato firmando decretos de concesiones sin concursos, todos los gobiernos con sus estructuras invertidas en la elección, tomando los recursos de gasto social en el aseguramiento de votos comprometidos, cobrando diezmos “para financiar las campañas”, pagando espacios en los medios de comunicación para que digan “linduras” de los candidatos, patrocinando encuestas que “orienten la intención de los votantes”…

Lo que más quiere Andrés Manuel es que compremos la idea de que es inalcanzable, así que en todos los estados dice que acaba de realizar una encuesta en la que claramente dice que va ganando.

José Antonio quiere que compremos la idea que sólo él puede atraer el voto útil porque el candidato del frente está afectado por la suspicacia de corrupción…

Mientras que Ricardo se empeña en la idea de que el PRI no puede remontar del tercer lugar.
Y margarita quiere que veamos los mexicanos que ella atraerá los votos de los panistas tradicionales.

Por qué habría de extrañarnos que nos quieran vender esos posicionamientos si de ahí depende que cambien las condiciones del proceso y las encuestas empiecen a comunicar los cambios que estimules la intención de voto de los mexicanos en direcciones distintas a cómo se encuentran ahora.

Llegando la fecha del primer debate de candidatos podremos ver cambios contrastantes y dejaremos de ver las encuestas como un juego de tendencias para empezar a verlas como fotografías del momento. Mientras tanto las integradoras de encuestas siguen sumando información sin que sugieran que se está dando un cambio en las tendencias del proceso electoral.

Es probable que al ver que un expresidente tan famoso como Lula da Silva de Brasil se entrega a la autoridad para ser recluido en el penal de Curitiba, precisamente como consecuencia de su vinculación a temas de corrupción o un presidente como el de Perú que renuncia al cargo para ser investigado por el fiscal anticorrupción de su país; nos motiven para cambiar actitudes y a su vez se modifiquen las tendencias de votación pese a que en México no hay manera de ver estas acciones… porque no hay el marco jurídico para que esto suceda.

Ojalá no tengamos que agregar que la participación de la delincuencia en los procesos electorales sea uno de los factores que estén cambiando las tendencias, que la capacidad de los actores políticos para comprar votos o el temor de los mexicanos a participar en los procesos por que sigan subiendo los índices de crímenes dolosos en el país..

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

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