Todología con Maiself

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Una utopía amorosa

A Ya extrañaba sus títulos enigmáticos. ¿Ahora cómo mascó su iguana encefálica?

B Vamos a platicar, hasta agotar ideas, sobre unas líneas de la considerada, por muchos, canción emblemática del siglo XX.

A ¿Cuál es la canción, y cuáles son las líneas de la misma?.

B De Consuelo Velázquez, Bésame mucho, y las líneas son estas: Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez…

A No advierto la utopía por ningún lado.

B Pues ¡ah qué desutopizado es usted! ¿Qué no percibe el aroma heideggeriano de esas líneas?.

A ¡Uy, ahora sí que ya encriptó más la cosa! A ver, explicite su punto, porque está, de plano, muy implícito

B Bueno, a’í le va. Vayamos por partes. Hablo de utopía amorosa porque se está planteando en esas líneas que se quiera con el ímpetu y el frenesí de quienes podrían no volverse a ver, y dicha intensidad es imposible de lograr, es utópica, porque lo que se pide es que se emule una vehemencia amorosa que sólo se podría dar en forma plena y fluir naturalmente, si estuviera ocurriendo que , efectivamente, fuera la última vez, que es lo que se pide al amante que imagine, y una cosa es suponerse en esa situación y otra muy distinta es estar viviendo la última ocasión de brindarse con plenitud al ser amado.

A Claro, pero es una licencia poética el proponerlo de manera tan demandante para, de este modo, propiciarlo.

B Así es: creíble en el imaginario, imposible en lo real.

A ¿Y lo heideggeriano del asunto?.

B ¡Ah, pues es la idea de estar viviendo un amor para la muerte!

A ¿Qué es eso? ¿Qué tiene que ver con Heidegger?

B Heidegger hablaba de que la existencia tiene un horizonte temporal marcado por la conciencia de que no somos inmortales, que moriremos y que, por tanto, la finitud de nuestra vida adjetiva el sentido, y el énfasis, que tengan nuestros actos. No es lo mismo besar a quien amamos sabiendo que esto volverá a repetirse, a besarlo por última vez o, como se pide en la canción, …como si fuera esta noche la última vez… La cantidad de sentido de ese acto se multiplica si los amantes viven ese clímax osculístico como un amor con sabor a muerte, por lo cual ninguno de los dos escatimarán la mínima cantidad de ser a invertir en esa fusión máxima.

A No, pues así, si me queda claro…

B ¡Qué bueno, porque de no ser así le hubiera pedido que entendiera este asunto como si fuera esta ocasión la última vez que se lo explicara…!

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