Todología con Maiself

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¿Lo merece Dylan?

A Este título es coyuntural: me gusta que le entre a este toro, porque es un trending topic todavía no resuelto

B Así es. Hay mucha controversia que, en algunos, se convierte en un antagonismo muy polarizado.

A ¿Cuáles son esos polos, esos extremos que forman el arco donde se mueven pendularmente los argumentos?

B La polémica se da entre puristas ortodoxos (“apolíneos”, diría Nietzsche) y sucios heterodoxos de la literatura (“dionisiacos”, diría también Nietzsche), quienes repudian, los primeros, y festejan, los segundos, el Nobel al perdedizo Dylan.

A ¿Y que argumentan unos y otros?

B Los puristas dicen que a las letras de Dylan les falta altura, abstracción, preciosismo, que es  lo que caracteriza a buena parte de la poesía francesa, y europea, misma que debe transportar al lector hacia mundos estratosféricos, pues es una poesía ascendente que busca su ubicación en el cielo. Los heterodoxos alegan que hay en Dylan un vitalismo a ras de mundo, la crónica del corazón de quienes viven en lo terrestre, a veces en la marginalidad, a veces en la aventura, por lo cual habilitan expresiones prosaicas que dan cuenta del valor estético de la experiencia existencial. ¿Acaso no juzgamos la poesía con lentes europeos y subvaloramos la poesía americana, especialmente la trovadorezca del folk, rock y country?

A ¿Entonces, para abrigar también a los advenedizos y a autores orbitales, incluso de oficios paraliterarios o de literatura ancilar, como diría Alfonso Reyes, el Nobel se le va a poder dar, como dice Vargas Llosa, hasta a un futbolista?

B Opino que el Nobel también se le debe dar a trovadores poetas, no sólo a novelistas, y que Dylan tiene calidad suficiente y tiene impacto mundial (también cuenta su cauda, ya que indica que gusta a diestra y siniestra). Hay canciones suyas que son verdaderos poemas. Creo que, a veces, somos muy perfeccionistas y subvaloramos obras meritorias o, como en el caso de la poesía que es difícil de justipreciar, no existe un canon tan consensado como en la prosa. A Leonard Cohen, otro magnífico trovador-poeta, le otorgaron el Príncipe de Asturias en 2011 (mismo que le dieron a Dylan en 2007). El Nobel no es un premio exento de contaminaciones políticas para su designación o para su denegación (pienso en Borges, el eterno candidato unánime, con calidad de sobra y a quien nunca se lo otorgaron). En cuanto a los Nobeles de la paz, estos son los más arbitrariamente políticos y desprestigiados.

A A ver, aver ¿deveras cree que Dylan merece el Nobel?

B Creo que, al margen de sus prendas musicales como compositor, arreglista y músico, las letras de un buen número de sus canciones tienen méritos poéticos (escriturales) suficientes. La muestra, para mí, de esas credenciales literarias se encuentran suficientemente en, al menos, estas de sus canciones (o poesías de trovador): My Back Pages, It’s All Over Now, Baby Blue, All Along The Watchtower, Knockin’ on Heaven’s Door, A Hard Rain’s Gonna Fall, Just Like a Woman, Like a Rolling Stone, I want you, Love minus zero, Mr. Tambourine Man, If Not For You, It Ain’t Me Babe, Blowin’ In The Wind, Girl From The North Country, y Masters of war. Sólo ese ramillete de preciosuras literarias, lo ponen por lo menos en el promedio de calidad poética de muchos otros poetas agraciados con el Nobel por tan sólo poseer más oficio que beneficio poético (impacto, emotividad, insights).

A Bueno, pero entonces ¿por qué no le dieron el Nobel a Leonard Cohen?

B Porque Dylan es más prolífico (tiene más de 350 canciones), aunque Cohen tiene mejor porcentaje poético, mejores letras per rola (por canción compuesta). Sin embargo, Dylan tiene el suficiente corpus letrístico (literario) como para merecer el Nobel. Ambos ganaron el Príncipe de Asturias.

A Pues veremos qué dicen nuestros lectores

B Ese será el juicio electoral de nuestros argumentos.

Maestro. Investigador. Poeta. Ensayista. Periodista. Humorista. Bibliotecólogo. Conferencista. Tallerista.

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