Todología con Maiself

Karma a favor

A El título se parece más a un estado de cuenta que a un tema espiritual orientalista.

B Las dos cosas. Una manera de interpretar el karma es como un saldo existencial o reencarnacional a favor o en contra.

A ¿Cómo cuando a alguien le va mal y le dicen que es su karma?.

B Exacto. Como si nuestras acciones en la vida, o en la reencarnación actual, fuesen valoradas por una entidad superior, quien decidirá si nos va a ir bien o nos va a ir mal, en la vida actual, no en la ultraterrena, dependiendo de nuestras acciones pasadas en esta vida o en las anteriores

A ¿A poco usted cree en la reencarnación?.

B No, ni tampoco en la reenvegetación, que es creer que los vegetales vuelven a existir como otros vegetales, como por ejemplo, una sandía reenvegeta en cilantro, que es el caso de una reenvegetación descendente,  o una flor de manzanilla en toda la cosecha de piña de Loma Bonita, Oaxaca, que es el caso de una reenvegetación ascendente multitudinaria.

A ¿Podría explicar más esto?

B Mire: mucha gente cree en la reencarnación, porque en la reenvegetación sólo yo, y piensa que la vida está regida, entre otras leyes, por una lógica karmática muy parecida a la anécdota del gato de Schroedinger: si a uno le va bien es porque actuó bien en esta vida o en vidas anteriores, a la manera de una inversión biográfica transexistencial, y si le va mal, fue porque actuó mal

A Como que es una lógica consolatoria muy a modo…

B Así es, y tan ad hoc, como eso de que el gato schoerindegeriano, encerrado en una caja con un fragmento radiactivo, pueda estar vivo o muerto. Pero dejémonos de prolegómenos y entremos a aquello de lo que desde un principio yo quería hablar a propósito del karma, que son unas líneas de una canción de José Alfredo Jiménez.

A ¿Cuáles líneas, de cuál canción?

B Las líneas son estas: “Cuando estoy entre tus brazos, siempre me pregunto yo, cuánto me debía el destino, que contigo me pagó”. La canción es “Cuando salga la luna”.

A Ahí el destino es el karma ¿verdad?

B Así es: la suerte en la vida está regida por el destino, que es una forma advocativa del karma, y se vive con sorpresa, ya que el karma es una causalidad impredecible que se revela súbitamente.

A ¿Equivale a la idea cristiana de que todos tendrán lo que se merecen?

B Ajá. Y en el caso de la canción que nos ocupa, vemos como los méritos karmaticos acumulados en gran cuantía, son pagados de golpe, al contado, de una buena vez, con una tibia y edénica amante.

Armando Gómez V.

Maestro. Investigador. Poeta. Ensayista. Periodista. Humorista. Bibliotecólogo. Conferencista. Tallerista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *