Un Ángel equivocado y un funcionario improductivo

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1.- No aguantó ni un round.

El abogado Ángel Zamora, uno de los tantos suspirante a la Presidencia Municipal de Guanajuato, aprovechó la gran amistad que tiene con el director de deportes, Francisco Torres y se lució el fin de semana.

A ambos personajes no les importó incurrir en un posible delito, pues además de ocupar los espacios del gobierno municipal, el priista dio un mensaje “campañero” a fin de comprometerse a colaborar con los campeones capitalinos.

Bueno, hasta se subió al cuadrilátero.

El abogado dirá que se trató de una actividad que simula a través de la asociación De la A la Z, aunque casi todo mundo sabe que su corazón late por la candidatura del PRI al gobierno municipal de Guanajuato.

Francisco Torres, podrá decir lo mismo, pero al ser funcionario municipal, mínimo tendrá que recibir una sanción, sobre todo porque a decir de los enterados, lo hizo sin la autorización del Ayuntamiento que encabeza, Edgar Castro Cerrillo.

El colmo de la ocurrencia de Zamora fue cuando, en su afán de lograr la empatía, se puso los guantes azules para supuestamente noquear al de los guantes rojos que resultó ser el campeón estatal de box, Juan Carlos Parra.

Y a decir de los asistentes, el suspirante no aguantó ni un round.

2.- De la decepción a la desesperación.

En las maratónicas comparecencias que hacen los regidores del hache Ayuntamiento de Guanajuato, en un genuino esfuerzo por desquitar su sueldazo, hubo funcionarios que pasaron de la decepción a la desesperación.

El ejemplo más notable fue el director de desarrollo urbano, Carlos Morril, quien es candidato ideal para despedirlo de la Presidencia sin goce de sueldo y con amplias posibilidades de demandarlo por fraude o engaño.

Resulta que cuando los representantes del pueblo -así le dicen a los regidores- lo cuestionaron por la proliferación de antenas telefónicas en el centro de la ciudad, el empleado municipal dijo que todo se resumía a la ambición que tienen todos por traer celular.

Si todos se comunicaran por teléfono convencional, otro gallo nos cantara.

De nada importó que las empresas no tuvieran permiso, ni que los dueños de las fincas dejaran instalar las antenas, lo que deja al funcionario en la sospecha de corrupción, omisión o negligencia.

Carlos Morril es el funcionario que dejó que se construyera un edificio de estudiantes que se desplomó recientemente y que, tras denuncias ciudadanas, se detuviera también la construcción de departamentos cerca de la preparatoria oficial, además de las antenas, por supuesto.

3.- Cuida lo que escribes.- Memo Aguirre

El diputado panista, Guillermo Aguirre Fonseca, envió a su papá para decirme que me cuidara por lo que se escribe en esta columna, pues no está de acuerdo en los dichos de la mala fama que tiene su hijo.

El ex presidente Guillermo Aguirre, reclamó que en este espacio se escribiera que lo único bueno en su trienio fue la construcción de su hotel, lo que evidentemente es una falsedad, pues lo que aquí se escribió fue la crítica que se le hizo a su trienio, ciertamente, relacionado a la construcción de su hotel La Posta.

Pero ayer, mientras entrevistaba a una persona en el restaurante del papá del diputado, también de nombre La Posta, Aguirre se acercó para advertirme que cuidara mis palabras y “arreglara” las críticas con su hijo, que dicho sea de paso, ha hecho nada en los dos años que lleva en el cargo como legislador.

Degradante el reclamo.

Y presento la denuncia correspondiente.

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