Una indiferencia decepcionante

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1.- La violencia azota a Guanajuato

El gobernador del estado, Miguel Márquez, se asomó ayer a Silao, después de varios meses de no hacerlo, y se dedicó a presumir los millones de pesos que se han invertido en el terruño.

Nunca abordó el tema de inseguridad que afecta a los silaoenses, sino por el contrario, hizo toda una gira como quien anda en campaña electoral, acompañado del presidente Juan Antonio Morales Maciel.

Y mientras hacía su recorrido por la ciudad, se registró un asalto en una gasolinera, ejecutaron a una persona en la colonia López Mateos y se denunciaron varios robos a transeúntes en plena luz del día.

Casi al mismo tiempo, en Celaya se informaba sobre la ejecución del regidor del PRI, Jorge Montes González, en León se registraba otra persona ejecutada en la colonia Deportiva 1 y los medios de información documentaban el asesinato de ocho policías, seis municipales y dos de las fuerzas del estado.

Una ola de violencia que no ve ni escucha el gobernador.

2.- Lo que hizo fue gastar 2 mil 727 millones en un programa que no sirvió

Pero el discurso de Miguel Márquez, no es la seguridad. Sus declaraciones matutinas en León son decepcionantes. El Gobernador del Guanajuato asegura que ya hizo lo propio y aunque le faltan ocho meses para concluir su sexenio, decidió abandonarse en la comodidad.

Hagamos un recuento de lo “más importante” que hizo. Al inicio de su sexenio, lanzó el proyecto escudo donde se invirtieron 2 mil 727 millones de pesos para un sistema que, hasta ahora, en nada ayuda a la población civil.

El año pasado, pidió una cooperación a municipios y empresarios, para lanzar la policía militar que debió estar en diciembre y es fecha que no se concreta por razones todavía desconocidas o no informadas.

Aquella ocasión Márquez se aferró a que todos aportaran para la seguridad militar y, a unos meses de su “arrebato”, resulta indignante que ahora, sin anuencia alguna y sin reclamo de algún legislador serio, el Señor Gobernador decidiera gastar 280 millones para el terreno de un nuevo estadio para León.

Peor aún, el Mandatario decide hacer la compra, sin pedir por lo menos la investigación o explicación de cómo fue que el municipio, gobernado por su partido, el PAN, perdiera el estadio de un día para otro.

Lamentable tanta indiferencia.

3.- La sospecha de Desarrollo Urbano y el muro del ferrocarril

Una empresa ferrocarrilera decidió levantar un muro al estilo “Trump” para dividir las vías del tren con la zona urbana de Silao.

Lo más sospechoso del caso es que el director de desarrollo urbano, Miguel Sergio Martínez García, se dio cuenta cuando ya casi terminaban las obras y, sólo como para aparentar que es autoridad, decidió ir a clausurar el muro al cuarto para las doce.

A decir de los enterados, la empresa no tiene permiso de construcción y no puede levantar un muro en una zona federal. Pero tras las denuncias ciudadanas, los señores de Presidencia no tuvieron más opción que ir a hacer su chamba y tarde.

A ver qué dice el flamante regidor de la comisión de desarrollo urbano, Mario López Remus, quien anda en todo, menos en sus obligaciones como regidor del hache Ayuntamiento.

Periodista con más de 19 años de experiencia. Académico en varias Universidades de Guanajuato. Conferencista, colaborador y Columnista.

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