Una policía estatal infiltrada

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1.- Nuevos tiempos en el PRI

Los priistas empiezan a reinventar su dirigencia estatal, con la inminente ventaja de salir menos divididos que nunca y con nuevos espacios a grupos que fueron “castigados” por la actual dirigencia.

La decisión que ha marcado la actual delegada del CEN, Graciela Ortiz González, lo ha entendido muy bien el Senador, Gerardo Sánchez, al grado de implorar “piso parejo” en eso de la contienda interna tricolor.

Es decir, sabe que el “control” de su dirigente, Santiago García López, prácticamente está desaparecido y tiene los días contados. Seguramente, esta misma semana se podrían nombrar a nuevos personajes que ayuden a estructurar un PRI más competitivo para el 2018.

Uno de ellos podría ser el actual coordinador de los diputados federales, Ricardo Ramírez Nieto, quien tiene cita este martes en el Comité Ejecutivo Nacional justo para informar el avance que tiene en el cabildeo pro alianzas electorales.

A decir de los enterados, habrá más espacios para otros grupos políticos, pero sería muy complicado que, ante las fechas electorales, el CEN decida aplicar lo que tanto criticaron los grupos disidentes a Santiago García.

Lo cierto es que la nueva delegada, pretende hacer algunos ajustes, bajo una estrategia incluyente, es decir, sumar nuevos liderazgos que puedan fortalecer a un tricolor que parece agonizar ante una batalla electoral difícil y competitiva.

Si logra hacer esos ajustes sin resentimientos, habría un avance muy importante para el PRI guanajuatense, pero si en sus acciones hace enojar al senador, Gerardo Sánchez, tampoco se perdería mucho.

Todo lo contrario.

2.- Un director de seguridad poquito más que desgastado

En Guanajuato hay dos reinos. Uno de ellos es del Secretario de Seguridad Pública, Alvar Cabeza de Vaca, quien actualmente enfrenta la peor crisis, ante las deprimentes y lamentables cifras de los homicidios violentos que ha sumado el estado.

Por más ajustes que ha hecho el funcionario, no existe la mínima muestra de resultados, sino por el contrario, empieza a darse cuenta de que su policía anti corruptible, evidentemente, quedó en la historia.

Su discurso del proyecto escudo y los exámenes de confiabilidad, también han quedado muy cuestionados, tras conocerse que sus agentes están involucrados con el crimen organizado, al grado de traicionar a sus propios compañeros.

La depuración que cada semestre o año hacen de sus efectivos, con las inquisidoras entrevistas de los exámenes de confiabilidad, demuestran una vez más que, la súper policía estatal que nos prometen es simplemente una falacia.

Ciertamente es injusto generalizar, pero tampoco hay información clara para descartarlo.

Y entre las corporaciones, lo mismo debe advertir el Procurador de Justicia, Carlos Zamarripa, quien tiene la obligación y responsabilidad de investigar a los agentes involucrados en los delictivos denunciados, pero además, explorar si este cáncer de corrupción no he llegado a posiciones de alto nivel.

Lo cierto es que la policía estatal, léase Fuerzas del Estado, enfrentan actos de corrupción alarmantes, omitidos algunos casos por los mismos funcionarios, como la muerte de un agente en una alberca de la misma corporación y otro protagonizados por ellos mismos con infiltraciones lamentables por el crimen organizado.

Ambos ejemplos son reprobables y los responsables de todo eso, son justamente los mismos personajes que siguen sostenidos por el gobernador, Miguel Márquez Márquez: el dúo dinámico.

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