
En el municipio guatemalteco de Santa María de Jesús, una multitud linchó a cinco hombres acusados de saquear viviendas abandonadas tras los fuertes sismos que han dejado al menos siete muertos y comunidades enteras incomunicadas.
Los hechos ocurrieron la noche del jueves, cuando los vecinos detectaron a un grupo de hombres que, presuntamente, aprovechaban la oscuridad y el caos para robar en casas dañadas. La respuesta fue brutal: los capturaron, los golpearon y al menos uno fue incendiado vivo, según muestran videos compartidos en redes sociales.
La policía confirmó el linchamiento, aunque no llegó a tiempo para evitar las muertes. “La población los retuvo y los linchó porque los acusaban de ser ladrones”, dijo el vocero de la Policía Nacional Civil, César Mateo.

Santa María de Jesús, ubicada en el departamento de Sacatepéquez, es una de las comunidades más afectadas por los sismos del 9 al 11 de julio, que alcanzaron magnitudes de hasta 6.5 grados. Con caminos bloqueados y sin electricidad desde hace días, la población vive en aislamiento y desesperación.
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En este contexto, el miedo al saqueo se ha convertido en paranoia. El 50% de las construcciones presentan daños, y cientos de familias han abandonado sus casas por temor a derrumbes.
La situación también pone en evidencia la fractura entre la ciudadanía y el sistema de justicia. En Guatemala, el 98% de los crímenes queda impune, según datos de la ONU. Ante la desconfianza, muchas comunidades optan por aplicar su propia justicia, aunque eso signifique matar.
El gobierno declaró estado de calamidad y mantiene un puente aéreo para llevar ayuda a zonas incomunicadas. Pero en lugares como Santa María de Jesús, la sensación de abandono ha desencadenado reacciones extremas. Lo ocurrido no solo refleja la tensión tras una emergencia natural, sino la ausencia crónica de justicia institucional.




