
Después de cinco años de ausencia, el Festival Internacional de Cine Guanajuato volvió a su ciudad natal. Guanajuato capital, la cuna del GIFF desde hace 28 años, se transformó de nuevo en escenario del cine mexicano e internacional, con una inauguración que combinó memoria, talento y emoción.
La gala de apertura se vivió en el icónico Teatro Juárez, donde la presidenta municipal, Samantha Smith, y la directora del festival, Sara Hoch, compartieron un mensaje claro: el cine en Guanajuato no es solo espectáculo, es parte de su identidad. “Aquí el cine se vive, se siente y se defiende”, dijo Smith ante un recinto lleno.

Uno de los momentos más potentes de la noche fue el homenaje a Carlos Carrera, referente del cine nacional, quien recibió la Medalla de la Filmoteca de la UNAM. Su cine, conocido por su mirada crítica y provocadora, fue celebrado con respeto. “El cine de Carrera no acaricia: confronta”, se dijo desde el escenario, recordando por qué su obra incomoda y permanece.
La emoción también vino desde lo local. La presencia de jóvenes creadoras guanajuatenses como Carolina Espíndola y Bianca González añadió una capa de autenticidad al evento. Invitadas especiales en la ceremonia, representaron a una nueva generación de artistas que, desde abajo, viven el cine con entrega y pasión.

En la misma noche se rindió homenaje póstumo al padre Luis García Osio, figura fundamental en la vida cultural de Guanajuato. Su memoria fue honrada con calidez, reconociendo su papel como aliado constante del arte y el pensamiento crítico en la ciudad.
Entre luces, alfombra roja y aplausos, desfilaron actores como Juan Manuel Bernal, Emilio Treviño y Vanessa Bauche, junto a figuras clave de la industria como Hugo Villa (Filmoteca UNAM), Daniela Alatorre (IMCINE) y Álvaro Octavio Lara Huerta (Desarrollo Cultural del Estado), confirmando que Guanajuato sigue siendo punto de encuentro del cine mexicano.
La noche cerró con una ovación. No fue solo una ceremonia, fue un regreso cargado de sentido. Guanajuato no solo vuelve a ser sede del GIFF: reafirma su lugar como corazón del cine en México.



