
La sospecha llegó primero por el olor. En las últimas semanas, vecinos de la comunidad La Calera, en Irapuato, comenzaron a notar un aroma extraño que parecía venir de una finca abandonada. Nadie decía nada, pero todos sabían que algo no estaba bien.
Este jueves, las sospechas se confirmaron. Equipos forenses y agentes ministeriales entraron al inmueble y comenzaron a excavar. A simple vista, parecía una casa más entre muchas, con un portón blanco desgastado y restos de chatarra en el patio. Pero adentro, la historia era otra.
Según fuentes extraoficiales, los trabajos realizados por la Fiscalía General del Estado desde el miércoles habrían permitido recuperar al menos seis cuerpos, aunque de forma oficial solo se ha informado del hallazgo de restos humanos y otros indicios que siguen siendo analizados.

El operativo no fue sorpresivo para los vecinos. Muchos aseguran que la finca llevaba meses deshabitada, y que quienes la ocuparon antes no mantenían relación con nadie del pueblo. “Eran extraños. Iban y venían, nadie los conocía”, comentó un habitante que prefirió no dar su nombre.
Durante todo el jueves, los forenses entraban y salían con trajes blancos, palas, bolsas y equipo especializado. El acceso quedó acordonado y bajo vigilancia de la Guardia Nacional y policías municipales, aunque ninguna autoridad local ingresó al sitio: la investigación está completamente en manos de la Fiscalía estatal.
Hasta ahora, la FGE ha evitado confirmar la cantidad exacta de cuerpos encontrados. “Los restos fueron trasladados para su análisis e identificación”, fue la única información oficial difundida. Lo que sí reconocieron es que la diligencia forma parte de una investigación abierta por homicidio.




