
Lo que debía ser una noche de celebración terminó en horror para los habitantes de Infonavit Malanquin, en San Miguel de Allende, donde un ataque armado interrumpió una fiesta patronal dejando un saldo de dos personas fallecidas y al menos 17 heridas. Entre los lesionados se encuentran dos menores de edad, y hasta el momento, dos personas permanecen en estado crítico.
Minutos antes de la medianoche del domingo, la comunidad se encontraba reunida en honor a la Virgen de San Juan, disfrutando de música, comida y juegos mecánicos cuando se escucharon múltiples disparos que sembraron el pánico. Las familias huyeron en todas direcciones, en medio de gritos, llanto y confusión.

Los asistentes intentaron resguardarse como pudieron mientras los cuerpos de las víctimas yacían en el suelo. Paramédicos de Cruz Roja y personal de emergencia trasladaron a varios heridos a hospitales cercanos, aunque algunos fueron llevados en autos particulares por sus propios familiares.
Las autoridades informaron que el lugar quedó cubierto de casquillos percutidos y restos de la celebración religiosa, lo que refleja la magnitud del ataque. La Fiscalía del Estado ya abrió una carpeta de investigación y peritos trabajan en la recolección de evidencia para identificar a los responsables.
También lee: Clima en Guanajuato hoy: lluvias fuertes y calor de hasta 35 grados por monzón mexicano
Los cuerpos de las personas fallecidas fueron enviados al Servicio Médico Forense, mientras se realizan los procedimientos legales correspondientes. Aunque el móvil de la agresión no ha sido esclarecido, el hecho ha generado profunda indignación en la ciudad.
El alcalde Mauricio Trejo condenó públicamente el atentado a través de sus redes sociales, lamentando que personas inocentes fueran víctimas de un acto tan violento durante una celebración religiosa. Aseguró que las autoridades de seguridad trabajan coordinadamente con la Fiscalía para localizar a los agresores.
El gobierno municipal prometió reforzar la vigilancia en eventos públicos y religiosos, ante el temor creciente entre los ciudadanos. Mientras tanto, San Miguel de Allende permanece consternado por una tragedia que rompió la tranquilidad de una noche dedicada a la fe y la comunidad.



