
El Zoológico de León atraviesa una crisis sin precedentes luego de una serie de incidentes que dejaron varios animales muertos y que culminaron con la renuncia de su director. La acumulación de hechos, sumada a advertencias previas ignoradas, detonó una ola de críticas y exigencias de responsabilidad.
El primer hecho ocurrió el 2 de diciembre, cuando una jauría ingresó al área donde se encontraban los muflones. Los perros entraron por un hueco en la reja perimetral y mataron a 24 ejemplares, un daño que evidenció graves fallas en las medidas de protección del recinto. Personal del parque ya había reportado ese punto vulnerable sin que se atendiera.

Días antes, otro suceso había encendido la alarma interna: un avestruz cayó al foso de los leones y fue devorado, un hecho minimizado en su momento por la dirección. Para diversos integrantes del Ayuntamiento, estos casos muestran que el problema no fue aislado, sino parte de una cadena de omisiones.
La regidora Norma Patricia López Zúñiga recordó que desde distintas áreas se habían hecho advertencias. Documentos técnicos elaborados desde 2022 ya señalaban riesgos en la seguridad, fallas en la infraestructura e incluso la posibilidad de intrusiones o fugas. Pese a ello, una barrera electrónica que debía instalarse nunca fue colocada.
Tras la presión pública y política, el director del zoológico presentó su renuncia durante una sesión extraordinaria. La salida tomó por sorpresa a los integrantes del Consejo, aunque no se ofrecieron detalles sobre las razones exactas. Para algunos regidores, el distanciamiento del funcionario podría complicar las investigaciones internas.

La crisis se agravó cuando habitantes de la zona hallaron el cuerpo sin vida de un mono araña fuera del recinto, cerca de la presa de Echeveste. El video del descubrimiento se difundió rápidamente en redes sociales, generando sospechas de que el ejemplar pudo haber escapado y sido atacado por perros.
El Zoológico informó que trabaja en una postura oficial sobre este nuevo caso. Aunque la autoridad reconoce que enfrenta un momento difícil, aún no se clarifica cómo ocurrieron los incidentes ni qué medidas inmediatas se aplicarán.
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Regidores como Guillermo Medina han advertido que, sin una dirección definida, podría haber retrasos en los procesos de verificación y denuncia. La preocupación principal es que la crisis administrativa termine por frenar las responsabilidades que deben deslindarse.
La situación ha generado indignación ciudadana y ha puesto en duda la capacidad operativa del Zoológico de León. La exigencia ahora es una reestructura urgente que recupere la seguridad, la transparencia y la confianza de los visitantes.



