
La baja sostenida en el precio del maíz ha encendido las alertas en el campo guanajuatense, donde autoridades estatales reconocen el riesgo de inconformidad social entre productores agrícolas si no se atiende el problema de fondo.
Para contener posibles manifestaciones campesinas rumbo a 2026, el Gobierno de Guanajuato ha optado por fortalecer el diálogo directo con el sector, además de coordinarse con la Federación y proyectar un mayor presupuesto destinado a infraestructura rural.
La secretaria del Campo, Marisol Suárez, explicó que la crisis que enfrenta el agro no es resultado de decisiones locales, sino de condiciones del mercado internacional, particularmente la determinación de precios en la Bolsa de Chicago y la sobreproducción de maíz en Estados Unidos.

La funcionaria recalcó que, pese a no tener control sobre esos factores, el estado mantiene canales abiertos de negociación con los productores y trabaja de manera conjunta con el gobierno federal para reducir el impacto económico en el sector.
Uno de los principales problemas actuales es el excedente de maíz blanco, ya que cerca de 300 mil toneladas permanecen almacenadas en bodegas de la entidad tras concluir la compra por parte de la industria, lo que ha generado gastos adicionales y presión financiera para los agricultores.
Ante esta situación, Marisol Suárez advirtió que prolongar el resguardo del grano puede resultar contraproducente, debido al riesgo de deterioro, la aparición de plagas y una mayor pérdida de valor comercial.
La recomendación, señaló, es comercializar el producto aun cuando el precio no sea el esperado, con el fin de evitar mayores pérdidas económicas para las familias del campo.
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La titular de la dependencia estatal destacó que el acercamiento con el sector agrícola es constante, con reuniones sostenidas con módulos de riego, organizaciones campesinas y autoridades municipales en distintas regiones del estado.
En cuanto al panorama climático, indicó que el escenario para este año es incierto, ya que, aunque se prevé un comportamiento promedio, el cambio climático limita la posibilidad de anticipar con precisión lluvias, heladas o periodos de sequía.



