
Legisladores republicanos de Tennessee presentaron una controvertida iniciativa que abriría la puerta a imponer la pena de muerte a mujeres que interrumpan su embarazo, además de permitir que sean procesadas por homicidio.
Se trata del Proyecto de Ley 570 de la Cámara de Representantes estatal, el cual contempla que las mujeres que aborten puedan ser acusadas de “homicidio por la muerte de su hijo no nacido”. La propuesta permitiría a los fiscales imputar el delito de homicidio fetal, que en esa entidad puede castigarse con cadena perpetua, cadena perpetua sin libertad condicional e incluso pena capital en determinados supuestos.
La iniciativa fue copatrocinada por la representante estatal Jody Barrett y promovida en el Senado local por Mark Pody. De acuerdo con el diario The Tennessean, el proyecto aún no ha sido programado para discusión formal en el calendario legislativo.
El planteamiento ha generado fuerte polémica a nivel nacional, ya que ampliaría el alcance de las leyes antiaborto vigentes en el estado, al eliminar cualquier distinción penal entre la mujer y otros posibles responsables.
También lee: SIMAPAG presume liderazgo en Guanajuato a 34 años de su creación
Desde 2022, tras la anulación del precedente federal que protegía el derecho al aborto en Estados Unidos, Tennessee activó su llamada “ley de activación”, oficialmente denominada Human Life Protection Act. Esta normativa prohíbe prácticamente todos los abortos desde la fecundación y no contempla excepciones por violación o incesto.
De avanzar la nueva propuesta, Tennessee podría convertirse en uno de los estados con la legislación más severa del país en materia de interrupción del embarazo, al incorporar posibles sanciones extremas contra las propias mujeres que aborten.



