
Los mercados financieros globales registraron una jornada de alta volatilidad luego de los ataques de Estados Unidos e Israel al mayor yacimiento de gas natural del mundo, ubicado en Irán, lo que impulsó los precios de los energéticos y elevó la aversión al riesgo entre inversionistas.
El crudo cerró con ganancias ante la preocupación por posibles afectaciones a la infraestructura energética en la región y tensiones en el estrecho de Ormuz. El Brent del Mar del Norte subió 6.75 por ciento, hasta los 110.40 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate avanzó ligeramente a 96.32 dólares.
De acuerdo con reportes de medios iraníes, los ataques alcanzaron el campo South Pars/North Dome, considerado el mayor yacimiento de gas natural del mundo y compartido entre Irán y Qatar, lo que encendió alertas sobre el suministro energético global.
El gas natural en Europa también reaccionó al alza, con el índice TTF subiendo 9 por ciento, en medio de un entorno marcado por el deterioro de infraestructura estratégica y la posibilidad de una mayor escalada en el conflicto.
La incertidumbre se trasladó a los mercados financieros, donde inversionistas optaron por vender activos de riesgo y refugiarse en el dólar. El índice DXY avanzó 0.73 por ciento, reflejando la fortaleza de la moneda estadounidense frente a otras divisas.
En este contexto, el peso mexicano se depreció 0.92 por ciento frente al dólar, cotizando en 17.82 unidades, afectado por la salida de capitales y la cautela de los mercados internacionales.
Las bolsas en Wall Street también registraron pérdidas superiores al uno por ciento, arrastradas por la incertidumbre global y la postura de la Reserva Federal, que decidió mantener sin cambios su tasa de interés.
El presidente del banco central, Jerome Powell, advirtió que el encarecimiento de los energéticos podría presionar la inflación, aunque señaló que aún es pronto para medir su impacto total en la economía.
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A este escenario se sumó el dato de inflación al productor en Estados Unidos, que alcanzó 3.39 por ciento anual en febrero, su nivel más alto en un año, lo que refuerza las expectativas de tasas de interés elevadas por más tiempo.
En México, la Bolsa Mexicana de Valores también cerró a la baja, reflejando el nerviosismo global, mientras que el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se ubicó en 4.27 por ciento.
El panorama refleja una combinación de tensiones geopolíticas y presiones económicas que mantienen a los mercados en alerta, con el comportamiento de los energéticos como uno de los principales factores de riesgo a corto plazo.




