
La delegación de México ante la ONU llevó al Consejo de Derechos Humanos una postura firme frente a la escalada de violencia en Medio Oriente, al condenar el ataque contra una escuela de niñas en Irán que dejó 168 menores sin vida.
Durante la sesión urgente, el gobierno mexicano advirtió que los recientes enfrentamientos han provocado un impacto grave en la población civil, particularmente en sectores vulnerables como la niñez, donde las niñas enfrentan mayores riesgos por su condición de edad y género.

Sin centrarse únicamente en el hecho, México alertó sobre un patrón preocupante: los ataques a infraestructura civil, incluidos planteles educativos y hospitales, lo que consideró una violación directa a las normas internacionales que rigen los conflictos armados.
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En ese contexto, recordó que las reglas básicas del derecho internacional obligan a proteger a la población civil y a evitar daños en espacios no militares, por lo que insistió en que estas disposiciones deben cumplirse sin excepción.
Más allá de la condena, la representación mexicana llamó a desescalar el conflicto mediante el diálogo, al señalar que la vía diplomática es la única alternativa para evitar más pérdidas humanas.
México también advirtió que la comunidad internacional debe actuar para impedir que continúe el deterioro de la situación, especialmente ante el riesgo que enfrentan niñas y otros grupos vulnerables en medio de la violencia.



